Equiparar los visionados de una publicación de redes sociales con los lectores de un medio de comunicación es dejarse llevar por la “falacia del volumen”. Así lo advierte el Gobierno en una carta enviada a los editores españoles, que están en medio de la negociación para establecer las normas del nuevo medidor de audiencias digitales, clave en el reparto publicitario. “El verdadero desafío” del proceso, destaca el Ejecutivo, es definir “la diferencia entre medir audiencias y medir el impacto real de la comunicación”.

La misiva está firmada por José Manuel Nevado, director del Departamento de Comunicación Institucional de Presidencia del Gobierno, encargado de la publicidad institucional. Con ella se hace suya la queja de CLABE, la patronal de los editores de medios de comunicación digitales, que considera que equiparar las audiencias en medios propios —como páginas web, aplicaciones oficiales o boletines— con el consumo en plataformas externas sería perjudicial para todo el sector, al “premiar contenidos emocionales, agresivos o polarizadores”.

En este debate por el nuevo concurso sobre el medidor de audiencias tienen mucho peso las grandes televisiones y radios. Estas consideran beneficioso que el consumo de redes sociales se mida como si fuera tráfico web tradicional, lo que permitiría que un usuario que ve algunos segundos de uno de sus clips mientras hace scroll se contabilice de la misma forma que un lector que emplea varios minutos en leer una noticia en medios escritos.