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Hay un tema trascendental que ha pasado inadvertido: el profundo conflicto de interés que se generaría en caso de que Abelardo de la Espriella sea elegido presidente: resulta que ese candidato, además de ser colombiano, tiene nacionalidades italiana y norteamericana. El ser italiano no genera conflicto. En cambio, el ser norteamericano lo obliga a defender, por encima de los de Colombia, los intereses de Estados Unidos.
Ocurre que para adquirir la nacionalidad de ese país se requiere firmar el siguiente texto, suministrado por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS):
“Por la presente declaro, bajo juramento, que absoluta y enteramente renuncio y abjuro a toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o de lo cual haya sido hasta ahora sujeto o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que guardaré verdadera fe y lealtad a los mismos...”.










