Parece que fue ayer cuando veíamos a un despendolado Morata bailar Potra salvaje en calzoncillos para celebrar el éxito de España en la Eurocopa de Alemania y ya estamos aquí otra vez partiendo de cero en un nuevo torneo internacional. En aquella cita no se esperaba nada de España, a esta la selección llega como favorita. En aquella no había grandes estrellas en el combinado nacional, en esta todos los ojos del mundo estarán pendientes de Lamine Yamal. Hay más diferencias: en 2024 apenas había jugadores del Real Madrid en el combinado nacional, este año no hay ninguno. Aquella cita se celebró con cierta placidez social en Alemania, en esta edición ya han saltado chispas por la actitud de uno de los países organizadores. A pesar de que Trump fue agasajado por el presidente de la FIFA Gianni Infantino con un premio de la paz (risas enlatadas) recién creado para la ocasión, sólo hay que ver los cacheos a los que se han sometido a selecciones como Uzbekistán y la prohibición de entrada al país de un árbitro somalí para darse cuenta de que quizás fue un galardón un poco precipitado. Aunque ya saben, como dijo Infantino: “A veces también es bueno simplemente calmarse, relajarse, estar chill”. Infantino, sobre la expulsión del árbitro Omar Artan: "No podemos controlar todo. Hay que estar chill y relajarse. Quiero unir al mundo con este Mundial". pic.twitter.com/ecI919jPXX— Albert Ortega (@AlbertOrtegaES1) June 10, 2026