CatalejoLa razón para construir las obras estatales o privadas desaparece cuando causan daño generalizado.
Con el acuerdo entre la Municipalidad de Mazatenango y la empresa constructora en el tramo carretero denominado Xochi, la actitud del alcalde Carlos Estuardo Villagrán, exmiembro del pseudopartido politiquero Vamos y relacionado con Alejandro Giammattei, ya provocó en empresas constructoras nacionales la decisión de no participar en licitaciones de obras municipales y gubernativas de todo el país, por el simple motivo de proteger su dinero. Es un ejemplo de la supina ignorancia de funcionarios electos, como este caso, o nombrados a dedo para pagar préstamos de las campañas. Por un capricho, deseo de afectar a alguien y otras razones, causaron daños cuya solución toma tiempo.
Otro motivo de la futura falta de nuevos contratos es la deducción lógica de posibles otros nuevos casos en los 340 municipios del país. El caso de Santa María Ixtahuacán y Nahualá, con docenas de años de duración, es ejemplo de otro tipo de problema para los inversionistas. Es urgente analizar el futuro cercano del concepto de autonomía municipal, sobre la base de no tener incluido un límite y además agregar más castigos inevitables y severos cuando los afectados pueden ser la totalidad de habitantes del país. Una carretera, por ejemplo, es una obra de beneficio público, independientemente de quién la construye. El campo de acción de la propiedad privada no es infinito.







