Hay series que nacen para estirarse como un chicle hasta perder el sabor, y luego est� El Inmortal. La ficci�n de Movistar Plus ha llegado a su tercera y �ltima temporada "rompiendo la baraja" -palabra de su productor ejecutivo, Jos� Manuel Lorenzo-. Lo hace concentrando su traca final en apenas seis episodios extenuantes, huyendo del conformismo y entregando el testigo de la violencia a un brutal tri�ngulo femenino que desaf�a la l�gica de los testoster�nicos a�os 90.Un viaje de siete a�os -desde que se estren� la primera temporada- en el que se ha dibujado aquel Madrid de los 90, en el que se mezclan las croquetas familiares, los churros del puesto de debajo de tu casa o los flanes de la abuela de la comida de los domingos, con la violencia, la criminalidad, la ambici�n y la dosis perfecta de realidad para que uno se crea (y cree) su propia fantas�a salvaje.Para entender el fen�meno de El Inmortal hay que viajar al origen, a ese Madrid en el que los ecos de la banda de Los Miami resonaban en cada discoteca. Jos� Manuel Lorenzo recuerda exactamente el chispazo inicial: "Yo llevaba mucho tiempo en la cabeza con esto... Y un d�a le� un art�culo en EL MUNDO que se llamaba El Inmortal, sobre el jefe de la banda de Los Miami, Juan Carlos (en la serie Jos� Antonio)".Ese recorte de peri�dico fue la llave de acceso a un pozo de secretos. Lorenzo no se qued� en la superficie del reportaje; inici� una investigaci�n profunda que le llev� a sentarse cara a cara con el mito y con quienes vivieron el mito. "Ten�amos la primera herramienta: nos iban a contar toda su realidad. Un mundo enorme con una base real acojonante. No sab�amos todo lo que pasaba detr�s, porque de Los Miami se sab�a que ten�an las puertas de las discotecas, pero �qu� hab�a detr�s de todo eso, tanto personal como profesional? �C�mo funcionaban y c�mo viv�an?", desvela.Esas conversaciones infinitas y esa investigaci�n de a�os fueron el mapa con el que los guionistas Diego Sotelo y David Moreno empezaron a moldear la serie.El gran reto de Lorenzo y su equipo no era solo plasmar ese universo, sino saber cu�ndo alejarse de �l. Cualquiera que viviera el Madrid de la �poca tiene su propia versi�n de los hechos. "Cada persona te dir� una cosa de Los Miami, esa persona ya est� haciendo ficci�n de ello" , apunta el director Rafa Montesinos sobre c�mo el mito se deforma seg�n qui�n lo cuente.Alejandro Garc�a, en una escena de la tercera temporada de El Inmortal.MOVISTAR PLUSPara evitar demandas, problemas legales o herir sensibilidades, la serie tuvo que camuflarse. "Tuvimos que apartarnos en algunos momentos de la realidad para evitar problemas; por eso todos cambian de nombre", desvela Lorenzo. El resultado final fue una alquimia milim�trica que el productor define con sorna hostelera: "Es como un buen gin-tonic: tiene la dosis perfecta de realidad y la dosis perfecta de ficci�n para que la realidad te la creas. Luego el director se la bebe".Ese "gin-tonic" de realidad y mentira ha cambiado de sabor en cada entrega. Montesinos explica que la direcci�n y la fotograf�a de la tercera temporada no tienen nada que ver con las anteriores, adapt�ndose al estado mental de la banda. La direcci�n se convierte en un personaje m�s que, al igual que el resto, ha ido evolucionando en cada temporada. En la primera temporada, era el ascenso desde la nada, "hombres perdido de la calle, muy tirados, con c�mara al hombro, grano en la fotograf�a y localizaciones que reflejan a gente tratando de alcanzar un sue�o", explica Lorenzo. En la segunda, la satisfacci�n del �xito, "mucho m�s pausada y elegante", porque "ya tienen todo que perder y empieza el miedo". Y la tercera, la �ltima, el juego fant�stico, "un timelapse de pum-pum-pum porque se termina el tiempo".Para Alejandro Garc�a, encarnar a Jos� Antonio (personaje inspirado en el l�der real) ha supuesto un viaje emocional de siete a�os que ha pulverizado el sentido literal de la palabra "inmortal". Confiesa el actor, para quien el proyecto le ha dejado un reguero de grises, "El Inmortal te demuestra que nada es lo que parece": "Ni lo blanco es tan blanco, ni lo negro es tan negro. El ser humano est� lleno de capas de grises y nos empe�amos en llevarlo a los extremos".Garc�a reconoce que trabajar sobre una figura real activa "todas las alarmas del respeto y la delicadeza". Estaba obsesionado con que no hubiera confusiones banales sobre lo que estaban contando. Sin embargo, cinematogr�ficamente, el reverso oscuro es un caramelo : "Desgraciadamente, los personajes que toman decisiones m�s oscuras son los que est�n m�s llenos de matices. Como en nuestro d�a a d�a vamos a lo contrario, eso es lo que nos da m�s curiosidad". En esta entrega final, adem�s, su personaje se enfrenta al karma en forma de apariciones de los muertos que dej� vivir, en una dolorosa b�squeda de redenci�n.Parte del elenco de El Inmortal en una escena de la �ltima temporada.MOVISTAR PLUSSi Lorenzo y Montesinos se permitieron una licencia que parece rabiosamente contempor�nea, fue la de dar todo el poder a las mujeres en esta �ltima tanda. Podr�a parecer un anacronismo meter un matriarcado en mitad del salvaje ecosistema criminal de los 90, pero Lorenzo vuelve a sacar la carta de la maldita realidad: "Ana Carmena, La Rubia, en la que est� inspirado el personaje que interpreta Teresa Riott, no es un invento; ella fue la sucesora del centro de distribuci�n de coca�na en Europa".Riott encarna a esta Rubia que hereda el trono y esquiva voluntariamente la masculinizaci�n de la violencia. Como bien se dice en la serie en un momento dado: "Con La Rubia no hay muertos". La actriz saca pecho ante un guion que esquiva los clich�s habituales de la industria: "Es un orgullo poder contar con un guion donde la mujer no tiene el papel estereotipado de la madre, la esposa o la novia, o que tiene un cargo de poder pero se ha masculinizado y todo lo hace desde la violencia. Me gust� tener un material serio donde la mujer toma decisiones inteligentes".Si en las temporadas anteriores eran los hombres los que mandaban y las mujeres preguntaban "�qu� vamos a hacer ahora?", en esta tercera entrega las tornas cambian dr�sticamente. La Rubia toma el control desde una "fragilidad f�sica indudable" y una calma pasmosa.Alejandro Garc�a cae rendido ante el trabajo de su compa�era : "Su estrategia era observar, estar en su sitio y dejar que los machirulos se maten entre ellos. Sin hacer nada, nos evidenciaba a todos. No ten�a que levantar la voz, y eso era un aprendizaje para Jos� Antonio". Una jefa que, en un sistema criminal salvaje, logra una de las mayores bofetadas al sistema: mandar sin necesidad de matar. Una bofetada al sistema con guante de seda.Si algo humaniza a estos monstruos es la cotidianidad. Jos� Manuel Lorenzo no esconde su referente absoluto: "Me acuerdo cuando empezamos la serie... El Padrino era el mal m�s absoluto, pero le ve�as en casa con los valores, con los hijos, y hab�a muchas ense�anzas que te valen para la vida. Esto tambi�n pasa en El Inmortal". La serie brilla cuando equilibra el drama �pico con los personajes en sus hogares, comiendo croquetas o llevando a sus hijos al colegio. Es ah� donde el espectador reconoce a su propia familia, descubriendo que el disfrute econ�mico siempre acarrea secuelas morales y un precio car�simoEl Inmortal se despide record�ndonos que, detr�s de los coches caros y el dinero r�pido de Los Miami, siempre hubo familias reales comiendo croquetas en su sal�n , pagando un precio moral alt�simo y viviendo con el miedo expl�cito a que la violencia siempre tiene un coste demasiado alto.