El Presidente José Antonio Kast asumió el 11 de marzo de este año. Ese día, el Ipsa, el principal índice bursátil de Chile, bajó 0,94%, a 10.505,21 puntos. Ahora, tres meses después, el indicador avanza un moderado 2,24% y llega a 10.740,70 puntos. Sin embargo, la gestión de la administración actual ha estado lejos de ser el principal factor que ha marcado el rendimiento del Ipsa durante este tiempo. Los inversionistas se han visto influidos por el desempeño de cada empresa, el desarrollo del conflicto en el Medio Oriente —lo que motivó inversión en activos de refugio—, la euforia y cautela ante el interés del mercado por las empresas ligadas a la inteligencia artificial, el retorno de las presiones inflacionarias en el mundo y la desaceleración de la economía nacional.En tanto, las señales del gobierno de Kast al mercado fueron la presentación de su megarreforma, que busca impulsar la economía de Chile, generando atractivos para que se invierta más en el país, vía regulaciones más eficientes en los tiempos de inversión y baja de impuestos, entre otras medidas. De momento, sin embargo, el proyecto hoy está en tramitación en el Congreso y el mercado desconoce su resultado final.“La atención parece estar puesta en la capacidad de estas medidas para generar revisiones al alza en las expectativas de utilidades de las compañías, un factor que consideramos será clave en la performance futura del mercado accionario”, dice el gerente de estrategia de renta variable de LarrainVial Research, Luis Ramos. Ante este contexto, en estos tres meses el Ipsa alcanzó un máximo de 11.477,11 puntos (el 16 de abril), el noveno nivel más alto en la historia del índice, y también marcó un mínimo de 10.160,61 puntos este lunes 8 de junio. Así, su promedio ha sido de 10.684,21 puntos.La mejor jornada en variación diaria fue la de este martes 9 de junio, cuando el Ipsa avanzó un 3,35%, su mayor subida desde el 9 de abril del 2025 (4,33%). En tanto, la mayor caída desde el comienzo del gobierno de Kast fue la del 13 de mayo (2,29%), su baja más pronunciada desde el 2 de marzo de este año (3,02%). La mirada del mercadoRamos enfatiza el peso del contexto internacional en el Ipsa. “La atención de los inversionistas ha estado centrada en el conflicto entre Estados Unidos e Irán y en las expectativas respecto de su eventual resolución, un elemento que ha condicionado el comportamiento de los mercados globales en los últimos meses”, resalta.“El mercado accionario chileno ha registrado una de las mayores correcciones dentro del universo emergente”, destaca. En cifras, Ramos comenta que “al inicio del conflicto, el Ipsa transaba en torno a 14x precio/utilidad adelantado, aproximadamente 7% por encima de su promedio histórico y también sobre los múltiplos observados en mercados emergentes”.“Actualmente, el Ipsa transa en torno a 12.2x precio/utilidad adelantado, nivel que representa un descuento cercano a 5% respecto de su promedio histórico”, acota.Por su parte, Ignacio Mieres, head of research de XTB, señala que “si bien la gestión del gobierno pudo contribuir a reducir parte de la incertidumbre local y entregar señales de mayor normalización institucional, el mercado ha estado marcado principalmente por factores externos”.En esa línea, indica que “este año el Ipsa ha mostrado un comportamiento más bien lateral, con avances acotados y alta sensibilidad al contexto internacional. En ese sentido, más que atribuir el desempeño del índice a factores locales, parece razonable entenderlo como una bolsa que se ha mantenido estable en medio de un entorno global más desafiante”. En tanto, el gerente de estudios de Renta4, Guillermo Araya, al margen de coincidir sobre el peso del contexto internacional en el Ipsa, dice que “es difícil cuantificar cuánto ha influido el aterrizaje del nuevo gobierno sobre el desempeño del Ipsa. En todo caso, lo que sí podemos afirmar es que sí ha influido y no positivamente”.A juicio de Araya, no es positivo para el mercado insistir con el discurso de la mala situación fiscal que recibieron del gobierno anterior y que Chile está en una emergencia. “El discurso pesimista termina por permear el sentimiento de la ciudadanía y de los inversionistas”, asegura.Otros signos desfavorables tienen que ver con las proyecciones de déficit fiscal negativo hasta 2031, la mayor emisión de deuda, los niveles a los que llegara esta y la alerta del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) sobre el impacto fiscal de la megarreforma.En lo que va del año, el Ipsa sube un 2,48%.Ganadoras y perdedorasDesde que arrancó la administración del presidente Kast, según el análisis de datos de la Bolsa de Santiago, filial de nuam, la acción del Ipsa que más ha subido, por lejos, es la de Engie (+30,4%). Luego están los papeles de Andina-B (+9,25%), Enel Chile (+8,02%), Salfacorp (+7,32%) y SQM-B (+5,23%). Por otro lado, las acciones del índice bursátil nacional que más han caído en estos últimos tres son CMPC (-18,28%), Cencosud (-14,84%), IAM (-11,49%), Itaú (-11,02%) y Vapores (-9,14%). Arranque del gobierno de Boric Comparativamente, en los primeros tres meses del gobierno del expresidente Boric, en 2022, el Ipsa subió 13%, a 5.237,85 puntos. En aquella época, el nuevo Ejecutivo comenzó su instalación con la presentación de una reforma tributaria y la discusión final del primer proceso para cambiar la Constitución. Ambas iniciativas, meses más tarde, fueron rechazadas. En el plano local, también pesó en el Ipsa que se rechazó un proyecto para el retiro de dinero desde los fondos de pensiones, lo que marcó el cierre definitivo a aprobar una legislación que mermó el mercado de capitales chileno y generó una explosión del consumo, junto con las ayudas masivas por motivo de las restricciones ante la emergencia sanitaria por Covid-19.Otro factor es que el Banco Central estaba en un proceso de alza de la Tasa de Política Monetaria (TPM). Cuando asumió la administración Boric, la TPM estaba en 5,5%, y en junio se ubicaba en 9%. Luego llegó a un máximo de 11,25%, en octubre de 2022, y comenzó a bajar en julio de 2023.Mientras que, en el plano internacional, comenzaba la invasión de Rusia a Ucrania, evento que se mantiene a la fecha y que, en su primera etapa, elevó el precio de las materias primas producto de la interrupción que generó el conflicto y las sanciones a Rusia. Además, el mundo enfrentaba una presión inflacionaria global por motivo de la pandemia.