El jugador mexicano, de 35 años, tuvo una racha sin marcar que se extendió por las pasadas tres Copas del Mundo hasta este jueves frente a Sudáfrica
La carrera de Raúl Jiménez estuvo a punto de terminar, también su vida, en 2020. Durante el fútbol de pandemia, el delantero mexicano sufrió una dura fractura craneal al chocar con el brasileño David Luiz. Jiménez burló a la muerte. Se recuperó pero el cuerpo le cobró facturas. Una lesión en la pelvis casi le deja fuera del Mundial de Qatar y, pese a no estar al 100%, jugó. Parecía que su carrera se iba a apagar con tres Mundiales jugados sin gol, pero ese fuego le impulsó a seguir peleando. Llegó al Fulham de la Premier League para empezar a recobrar el ritmo. Y, finalmente, anotó este jueves frente a Sudáfrica el segundo gol de México en el partido inaugural.
Un centro desde la banda derecha de Roberto Alvarado encontró a un solitario Raúl Jiménez en el área que entró con un remate de cabeza para hacer el 2-0. En el primer tiempo, tuvo un remate a portería que fue frustrado por el sudafricano Ronwen Williams. Esta escena sería impensable en noviembre de 2020 cuando ocurrió el brutal golpe de cabezas. Jiménez fue intervenido quirúrgicamente. Estuvo bajo rehabilitación. El alta médica se la dieron en mayo de 2021, pero no pudo volver a jugar hasta agosto con el mandato de usar una banda protectora en la cabeza, con especial protección en la parte de la derecha. El festejo fue un grito eufórico, quizá el más satisfactorio de su carrera, porque lo dedicó a su padre, quien falleció en marzo pasado, a unos meses del Mundial. El gol se lo dedicó. “Su situación personal lo motivó doblemente”, dijo Javier Aguirre, sobre él. “Empezó con el pie derecho. Es el titular de este equipo porque se lo ha ganado”, agregó.











