A mi aire es el título que eligió el guitarrista Juan Salinas para su segundo disco solista. Y después de esos primeros pasos, y de presentarlo en La Trastienda, tiene mucho sentido. Es decir, pasaron ocho años desde Y la historia continúa, su disco debut, y casi cuatro desde los primeros registros de A mi aire en el estudio de Lito Vitale. No solo persigue el aroma del neo soul más tradicional, sino que aboga también por esos tiempos. Sobre todo los de D'Angelo, esa referencia definitiva para el disco, un rey del soul que solo sacó tres LP en veinte años de carrera. “Es importante cerrar y editar todo lo que los músicos vamos registrando y grabando. Algo que no pasa mucho”, dice el compositor.“En pandemia, antes del soul y el R&B, también venía escuchando cosas de Dylan y The Beatles. Después, claro, derivé en Erykah Badu, Lauryn Hill y sobre todo en D'Angelo”. La atmósfera sonora de su nuevo disco se impregnó de neo soul pero con su guitarra al frente, fina y cortante. “Un poco de influencia del neo soul, del funk, pero mezclado también con la guitarra eléctrica, bien presionada, porque no quería perder ese costado”, explica. El disco tuvo una primera etapa de registro en el estudio de Lito Vitale (en un fin de semana grabó y mezcló cuatro canciones junto a Sebastián Peyceré y Patán Vidal), con el seguimiento de Lulo Vitale, y luego de dos años de parate, siguió en el estudio Biguá de Daniel Torcoletti. Ahí estuvo junto a Vidal y Francisco Maggio con la colaboración de Fabio Fabri como productor ejecutivo.“Lo que son las cosas, el disco se terminó grabando con la batería de Martín Carrizo”, dice Salinas mientras reflexiona sobre quien fue baterista de Gustavo Cerati y, sobre todo, del Indio Solari. Entre un estudio y el otro, falleció su madre. Un hecho que le impuso un freno y una etapa de duelo. Ella, sin ir más lejos, hasta lo venía ayudando en sus primeras letras como autor. “Con las letras traté de dejarme llevar. Hay canciones que empiezan a partir de una situación personal de desamor, pero que también buscan tener algo con lo que los demás puedan conectar”, explica Salinas. Agrega, además, que cuando empezó este proceso en pandemia no tenía demasiada experiencia en composición y canto. Sin embargo, la mayoría de las canciones de A mi aire le salieron de un tirón.Por supuesto: Juan Salinas es el hijo de Luis, uno de los grandes guitarristas de la música popular argentina. Toca con él desde los cuatro años. Es literal, a esa edad se subió a tocar el cajón peruano y cuando terminó, el pequeño Juan dijo: “Gracias por venir”. Nunca paró. Fue de gira junto a su papá por Europa y otros países del mundo. Parte de su aprendizaje como guitarrista la obtuvo de tanto tocar junto a su padre en vivo. “No reniego de ser hijo de él. Siempre lo vi como algo que me permitió compartir la música y para aprender. En relación a sus enseñanzas, él en un momento intentó ser profesor y se bajó al toque. Algo conmigo fluyó, también, a partir de compartir el vivo y el intercambio”. Su padre también lo llevó a ver a BB King y a Jeff Beck en vivo. Dos shows iniciales que marcaron su destino como guitarrista.AnecdotarioA sus 26 años, las experiencias y anécdotas con su padre son muchas. Hay una en particular, que forma parte también de su proceso de aprendizaje. Está marcada por una sesión en ION, el histórico estudio. Luis tenía que grabar un solo para un disco homenaje al gran Paco de Lucía, considerado por muchos el mejor guitarrista de la historia del flamenco. Juan lo acompañó y pasó lo de siempre. Terminó tocando y grabando también para ese disco. El dato musical de esa anécdota es que agarró una de las guitarras españolas de su padre y resultó ser su debut con ese instrumento acústico. Cuenta que las manos le quedaron algo marcadas, pero también encendidas.Por fuera de las giras y shows en la banda de su padre, ser instrumentista en Argentina es cada vez más difícil. Juan Salinas dice que cada uno se las arregla como puede, pero que cuesta. “Arranqué a dar clases, porque tengo que asumir costos que antes no tenía. Siempre trabajé de esto, pero ahora, a veces, hay mucha incertidumbre sobre la vida cotidiana, el día a día. Cada uno se arma como puede, hay que rebuscárselas”, cuenta. Marca también un contragolpe del oficio. Como instrumentista, el estudio y la formación nunca pueden mermar, siempre hay que estar trabajando en eso, y a la vez quizás hay que tocar en proyectos que no están tan vinculados a la experiencia, sino a los que rinden y llevan gente. “Igual, llevar gente sigue siendo un misterio. A veces no tiene que ver con la música, conozco instrumentistas muy buenos acá pero que lamentablemente no llevan mucho público”.Una de esas noches desoladas salió con su padre a ver a Jorge Oss (1966-2018). Pasó lo de siempre: ambos subieron al escenario a tocar. Cuando bajaron, terminaron en una mesa donde estaba Dante Spinetta. El ex IKV se interesó por Juan. Al principio hubo algunas invitaciones a tocar con su banda solista pero después hasta reemplazó por un período a Matías Rada, el guitarrista titular de la banda del hijo mayor de Spinetta. Por la misma época, Dante también perdió a su madre. Conectaron por ahí y se gestó una amistad. En A mi aire, hablando de soul y funk, también sopla un aire del estilo y la estética del Dante solista. Porque la experiencia en vivo, como dice Juan, fue una de sus mejores escuelas.PCFacundo ArroyoBio completaRecibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de ClarínQUIERO RECIBIRLOMúsica
Juan Salinas, a su aire: el heredero que encontró su propia voz en el soul
Hijo del legendario Luis Salinas, el guitarrista presenta A mi aire, un disco atravesado por el neo soul, las pérdidas personales y un proceso creativo que se extendió durante cuatro años. Entre DAngelo, Dante Spinetta y la guitarra como bandera, construye una identidad propia.








