¿Qué le pasa a Marcelo Bielsa? ¿Por qué dio una extraña entrevista de pie y con monosílabos antes del Mundial? ¿Por qué por primera vez permite que lo graben con cámaras en su oficina de trabajo? No habrá respuestas. No le gusta que se conozcan sus pensamientos más allá del fútbol (e incluso muchos de los que tiene dentro de su actividad). Y menos en un momento tan crucial de su trabajo con el seleccionado uruguayo. Pero hay indicios. Mensajes que él mismo dio en el tiempo. Son como pistas que los generadores de contenidos, los periodistas y la opinión pública en general utilizarán para hacer las interpretaciones que él tanto detesta.Eligió ser un personaje misterioso. Da la sensación de que preferiría que no se hable de él. Sin embargo con sus comportamientos hace exactamente lo contrario. Genera intriga, despierta curiosidad y hasta gracia. Se vuelve viral por sus gestos, por sus respuestas. Es comidilla frecuente en la usina de entretenimiento de las redes sociales.Siempre tuvo esta peculiar personalidad. Pero antes, al menos, se podía saber muy bien qué pensaba. Y para precisar el “antes”, se debe retroceder a octubre de 1998. Por entonces, justo antes de asumir el cargo de director técnico de la selección argentina, decidió no dar más entrevistas particulares. Sólo hablaría en conferencia de prensa, para no hacer diferencia con ningún periodista o medio. Las charlas prolongadas, lo saben quienes conversaron con él, permitían ver un personaje diferente. Tampoco mucho, pero sí más humano. Se permitía hasta hacer chistes.Marcelo Bielsa, en el video de presentación del plantel uruguayo para el Mundial 2026Captura TVEpisodio IEn su llegada a México ya se vio la primera imagen llamativa. Se paró frente a una periodista de la cadena DSports en el aeropuerto. Se podía ver, detrás, gente que bajaba de un avión. Es posible suponer que lo obligaron, ya que no suele hacerlo. El diálogo, escueto, se transcribe completo:-Un Mundial más, esta vez con Uruguay. ¿Qué expectativa tiene?-Bueno. Mucha ilusión.-¿Cómo ha trabajado en estos últimos días? Sobre todo, teniendo en cuenta a los futbolistas lesionados.-Sin inconvenientes.-¿Cómo está Ronald Araujo después del viaje a Madrid (N. de la R.: sufrió una dolencia, por lo que se separó del plantel y viajó a España tratarse con un especialista)?-Normal.-¿Sirvió ese viaje express para el tratamiento?-Veremos con el tiempo.-¿Cómo ha trabajado pensando en el debut contra Arabia Saudita?-Bueno, tuvimos tiempo suficiente para preparar el partido.-¿Tiene el equipo en la cabeza o lo definirá en estos días?-Lo voy a definir en estos días.Allí fue el final. Seis preguntas, 38 segundos.Hay, en el intercambio, un par de detalles técnicos que vale la pena mencionar aunque parezcan de consumo exclusivamente periodístico. La cronista no dudó ni un instante. Reaccionó muy bien a la parquedad de su entrevistado. Jamás detuvo el ritmo de lo que ella quería que fuera una conversación amable y él deseaba dar por terminado en la mayor brevedad posible.El otro aspecto, por el que el público general no tiene por qué estar interesado, es recordar que esa persona parada frente al DT de Uruguay fue allí para hacer su trabajo. No es provocadora de la entrevista, sólo realizadora del cumplimiento de un reglamento de la FIFA o de los contratos que la Asociación de cada país firma con empresas de comunicación. Bielsa lo sabe. Es posible que, en sus batallas internas y externas, lo olvide de vez en cuando. Todo es entendible. Bielsa merece exactamente el mismo respeto que cualquier otro trabajador.Episodio IIHace unos días, el entrenador grabó un mensaje en su oficina en el predio Celeste, donde trabaja con la selección uruguaya. En el que no se refiere a la selección, ni a su polémica relación con el mundo del fútbol.Es un monólogo de 10 minutos de agradecimiento a un empresario que trabajó para la AUF en las mejoras del predio. Y expresó: “Nunca en toda mi carrera hice actos de publicidad. Me han ofrecido publicitar a marcas o firmas, pero cobro por ser entrenador y no por difundir o publicitar a nadie. En este caso sí quiero dejar un mensaje. Me acompaña el titular de la empresa Wajeri, Javier Pereira, pero para nosotros siempre fue el Tato. Siempre fue muy importante en el trabajo en el complejo Celeste.Marcelo Bielsa en el anuncio del plantel uruguayo para el MundialX.com“Tato tiene algo invalorable, que es un hombre de palabra. Vivimos una época de contratos infinitos que no resuelven la falta de palabra. Usted puede hacer especificaciones interminables. Pero si la relación entre las partes no se base en la palabra a la que cada uno se comprometió, los contratos terminan sin resolver ese obstáculo que es la confianza. Observé en todo este tiempo la honestidad y el compromiso, que es superior a la honestidad. Es un estadío muy importante en cualquier obra. Hago lo necesario aunque no me haya comprometido a hacerlo y aunque no me lo pidan. Porque lo veo y lo resuelvo. Eso no tiene precio y es lo que pienso de un empresario que tiene un origen muy humilde y llegó a tener una empresa absolutamente confiable. Parece una publicidad. Es lo que siento y lo que hago es ser agradecido. Por supuesto. Cobró, le pagaron. Pero Tato es mucho más que eso. Quiero ayudar a la reputación de una empresa chica, pero seria. Que se reciba el mensaje de alguien que disfrutó de lo que hicieron por nosotros”.Marcelo Bielsa, en su oficina en el predio Celeste de la selección uruguaya, junto con el empresario Javier PereiraBielsa puede ser un hombre agradable cuando lo desea y con quién lo desea. ¿Acaso alguien puede pensar que Bielsa cobró algo de esa empresa para ese video de 10 minutos en YouTube? Sería no conocer al menos un poco a Bielsa.Los cambios drásticos de humor son impredecibles. Es atinado recordar el clima de enorme tensión en el que vive el técnico desde hace un par de años en la selección uruguaya. Por una serie de discusiones internas que fueron reveladas por los mismos futbolistas, disconformes por sus métodos y sus formas distantes. Y que no cesaron, con expresiones públicas de malestar por la exclusión de Naithan Nandez de la lista de la Copa del Mundo.Uruguay se encuentra en Playa del Carmen, pero jugará sus dos primeros partidos en territorio de los Estados Unidos (en Miami, con Arabia Saudita -el 15 de junio- y con Cabo Verde -el 21-), para luego volver a México en el tercer encuentro contra España, en Guadalajara (el 26).Hay un tercer episodio para culminar esta historia. ¿Rastros del comportamiento actual? Describe a un Bielsa sanguíneo. El que habitualmente prefiere no mostrar.Ocurrió hace dos años, en la Copa América, también en los Estados Unidos. Fue después de un violento comportamiento de los jugadores al ver que sus familias eran agredidas por hinchas colombianos en las plateas del estadio de Charlotte, tras la derrota por 1 a 0 en la semifinal. Bielsa defendió con ahínco a sus futbolistas.Los jugadores de la selección de Uruguay se pelean con hinchas al término de la semifinal contra Colombia en la Copa América, el 10 de julio de 2024Julia Nikhinson - AP“¡En un país que fue capaz del FIFAgate, ahora resulta que hay que echarles la culpa a los jugadores!”, bramó. Hasta reconoció que estaba hablando mucho más de lo que pretendía decir. También cargó contra la organización por la falta de seguridad, el pésimo estado de las canchas y las supuestas amanezas que los equipos sufrían para no quejarse de los múltiples defectos organizativos. Y remató con una agresión: “Son una plaga de mentirosos”. Aquella vez, en el ámbito Conmebol.Hay teorías no probadas que dicen que aquella investigación del FBI, que culminó en el FIFAgate, estuvo impulsada porque intereses empresariales vinculados a los Estados Unidos se vieron afectados por la elección de la sede mundialista de Qatar en 2022. ¿Acaso Bielsa adhiere a esa idea? Jamás lo dijo.Y como no lo ha dicho, tampoco sería prudente decir que Bielsa es rencoroso. Aunque si se puede conjeturar que el hombre no olvida.Marcelo BielsaSelección de UruguayMundial 2026
Marcelo Bielsa en el Mundial: la entrevista incómoda y un abrazo de gratitud
El DT argentino volvió a tener comportamientos que despiertan intriga y alta exposición en su llegada a la principal sede mundialista















