Las Finales de la NBA tratan de momentos.Y los momentos, por definición, son diminutas fracciones de tiempo. Un par de segundos, quizá. Un instante. El encogimiento de hombros de Michael Jordan. La pose de Michael Jordan. El tapón en persecución de LeBron James. El tiro de 60 pies de Jerry West para forzar la prórroga. El triple de Ray Allen para salvar a Miami en 2013. El sky hook de Magic Johnson. Kobe Bryant saltando sobre una mesa, cinco dedos en el aire para celebrar su quinto título. Willis Reed cojeando hacia la cancha para un séptimo partido.Esos son de los que viven para siempre, un hecho o una secuencia singular.Los Knicks de Nueva York quizá cambiaron todo eso. Ganaron el cuarto partido de las Finales de la NBA gracias a uno de esos momentos —la jugada de OG Anunoby que coronó la remontada de los Knicks tras ir perdiendo por 29 puntos seguramente le valió una membresía de por vida en el Club de lo Icónico.Pero, en realidad, toda la remontada fue un momento. Decenas y decenas de jugadas en el Madison Square Garden, entretejidas para convertirse en un relato lo bastante digno para los escenarios del cercano Broadway y del Radio City Music Hall.Fueron 21 1/2 minutos de baloncesto, algo que en tiempo real se extendió por bastante más de una hora. Anunoby puso el signo de exclamación, pero es razonable decir que la película o el proyecto que sea que el actor, director y fanático acérrimo de los Knicks Ben Stiller está grabando desde la primera fila con su teléfono celular durante esta serie va a incluir de forma muy destacada una buena parte de esos 21 1/2 minutos.“Hay que tener un poco de suerte en la vida. Hay que tener un poco de suerte en el deporte. Pero también puedes fabricar tu suerte”, afirmó el entrenador de los Knicks, Mike Brown.No es justo decir que los Knicks tienen suerte de contar con ventaja de 3-1 en estas Finales de la NBA, porque eso sugeriría que no merecen estar en esta posición. La merecen. Ganaron dos partidos en San Antonio para abrir la serie, remontando desventajas de dos dígitos en ambos, luego perdieron el tercer partido en casa y se metieron en un hoyo de 29 puntos en el cuarto.Los Spurs no fallaban nada en la primera mitad.Los Spurs no encestaban nada en la segunda mitad.Eso fue buena suerte para los Knicks, mala suerte para los Spurs, y ambos bandos tuvieron más que ver con ello. San Antonio ganaba 81-52 con 21 1/2 minutos por jugar. La historia decía que ganar era inevitable.Ups.“La imagen es bastante clara si ves el partido en términos de lo que hicimos en la primera mitad y por qué anotamos tantos puntos”, explicó el entrenador de los Spurs, Mitch Johnson. “Fue el ritmo, atacar la pintura, pasarle el balón a tu compañero, tomar buenos tiros. La segunda mitad fue lo contrario”.This is the best edit. No commentary. Just the sound of The Garden. pic.twitter.com/Zyi5ogpWYp— Nicky The Good (@nickythegood) June 11, 2026
Las Finales son de momentos, y en el Juego 4 los Knicks tuvieron uno para siempre
Los Knicks protagonizaron una remontada épica en el cuarto partido de las Finales de la NBA, superando una desventaja de 29 puntos. La actuación de Anunoby fue crucial para el triunfo.Nueva York, con ventaja de 3-1 en la serie, busca su primer título en 53 años. La hazaña en el Madison Square Garden dejó huella en la historia del baloncesto.











