El conflicto de Oriente Medio ralentizará el crecimiento global hasta situarlo al borde de la recesión económica. Según las previsiones del Banco Mundial, publicadas este jueves, el avance de la economía mundial cerrará este año en el 2,5%, una décima menos que en las previsiones que hizo la entidad multilateral en enero de este año. Así, el crecimiento se va a situar "en su nivel más bajo desde el COVID-19", señala el informe de Perspectivas Económicas del Banco Mundial.La teoría económica, respaldada por especialistas del FMI, sostiene que un crecimiento global inferior al 2% puede considerarse prácticamente una recesión, aunque no implique necesariamente una contracción formal de la economía. Esto se explica porque una expansión tan reducida no resulta suficiente para mantener el empleo ni el dinamismo del comercio en numerosas regiones. Esta situación se origina principalmente en la desaceleración de las economías desarrolladas, aunque también afecta a las emergentes, que por lo general suelen registrar ritmos de crecimiento más elevados.

Los expertos del Banco Mundial apuntan a que este contexto de desaceleración económica global trae consigo precios energéticos más elevados, una inflación más pronunciada y mayores costes de endeudamiento.