La boda de Santiago Prieto y Alba Ormaza está prevista para agosto. Las invitaciones avanzan, los preparativos continúan y la cuenta regresiva ya comenzó. Sin embargo, antes de llegar al altar, la pareja decidió darse un viaje que no estaba contemplado en sus planes iniciales y que terminó convirtiéndose en una especie de luna de miel adelantada alrededor del Mundial 2026.“Siempre ha sido mi sueño y ahora estoy yendo con mi prometida”, contó Santiago, de 34 años.La historia de ambos comenzó hace cuatro años en Azogues. Santiago conoció a Alba cuando ella trabajaba como arquitecta y debía realizar una adecuación en una vivienda familiar. PublicidadLa remodelación nunca llegó a ejecutarse, pero aquel encuentro terminó siendo el inicio de una relación que hoy está a pocas semanas de convertirse en matrimonio. “Eso fue el enganche”, recordó entre risa y con las mejillas rojas.Desde entonces compartieron proyectos, metas y planes de vida. Entre ellos estaba la posibilidad de casarse, aunque ninguno imaginaba que en medio de esos preparativos aparecería la oportunidad de viajar al torneo más importante del fútbol.En diciembre del año pasado realizaron un viaje a Estados Unidos. Durante esa visita, Santiago aprovechó para pedirle matrimonio a Alba. Ella aceptó y ambos regresaron a Ecuador enfocados en la organización de la ceremonia.PublicidadPublicidadLa oportunidad del Mundial 2026Meses después apareció una noticia que cambió los planes de los siguientes meses. Santiago logró acceder a entradas para el encuentro entre Ecuador y Costa de Marfil.Lo que inicialmente parecía un viaje para asistir a un partido terminó creciendo hasta convertirse en una experiencia mucho más amplia.Publicidad“Ahora vamos a aprovechar y hacer una luna de miel anticipada”, explicó.La pareja permanecerá 17 días en territorio estadounidense. Una parte importante del viaje transcurrirá en Pensilvania, donde viven familiares tanto de Santiago como de Alba. Desde allí planean movilizarse hacia las ciudades relacionadas con los encuentros de la selección ecuatoriana.El viaje tiene un significado especial porque ocurre apenas semanas antes del matrimonio.Mientras muchas parejas destinan ese tiempo a ultimar detalles de la ceremonia, ellos lo utilizarán para compartir una experiencia que mezcla fútbol, reuniones familiares y los últimos días de soltería.PublicidadSantiago reconoce que durante años imaginó asistir a una cita mundialista. La cercanía geográfica de esta edición facilitó una oportunidad que consideraba difícil cuando los campeonatos se realizaban en continentes más lejanos.Ahora espera presenciar el encuentro frente a Costa de Marfil y, si las circunstancias lo permiten, conseguir entradas para más compromisos.“Espero que Ecuador se imponga en ese partido”, señaló.El fútbol: una pasión compartidaAunque el fútbol fue el punto de partida de la historia, Alba admite que ella no vivía esa pasión con la misma intensidad.Cuando comenzó la relación seguía los encuentros importantes, pero no tenía el mismo nivel de interés que Santiago. Con el paso del tiempo empezó a acompañarlo en partidos, conversaciones y celebraciones relacionadas con la selección.Poco a poco el fútbol se convirtió en una afición compartida.“A él le encanta el fútbol y ahora yo también lo disfruto”, expresó.La futura esposa cuenta que gran parte de la emoción del viaje está relacionada con verlo cumplir una meta que llevaba años imaginando.“Vamos a vivir algo que siempre había esperado”, agregó.La experiencia tendrá un componente familiar importante. Tanto Santiago como Alba cuentan con parientes en Pensilvania, por lo que el viaje servirá para reencontrarse con personas a las que no ven desde hace tiempo.Varios familiares ya conocen la historia detrás de la boda y esperan recibirlos durante esos días. De hecho, parte de las conversaciones familiares giran alrededor del matrimonio previsto para agosto.La pareja espera regresar a Ecuador con apenas unas semanas de margen antes de la ceremonia. “Ya nos queda un mes para casarnos”, comentó Santiago.Por eso considera que el viaje llega en un momento especial de sus vidas. Esto representa la posibilidad de asistir a un campeonato que siempre soñó conocer y que además coincide con una etapa de cambios personales importantes para ambos.Alba comparte esa percepción. Dice que cuando recuerda los últimos meses encuentra una sucesión de acontecimientos que no estaban previstos. La propuesta de matrimonio, la planificación de la boda, la posibilidad de viajar y el reencuentro con familiares en Estados Unidos ocurrieron en un periodo relativamente corto. “Nunca nos imaginamos algo así”, reconoció.Entre los recuerdos que esperan traer de regreso no figuran únicamente fotografías de estadios o camisetas. La pareja habla constantemente de los momentos que compartirán durante el viaje, las visitas familiares y las experiencias que vivirán antes de convertirse oficialmente en esposos.Mientras tanto, los preparativos para agosto continúan.Después de los 17 días en Estados Unidos, Santiago y Alba volverán a Ecuador para completar los detalles finales de la ceremonia. La fecha del matrimonio ya está definida y la cuenta regresiva sigue avanzando.Antes de llegar al altar, sin embargo, cumplirán una meta que comenzó mucho antes de la boda y que ahora podrán vivir juntos. (I)