Actualizado a las 12:34h.

Hay tareas domésticas con las que la tecnología lleva años prometiendo acabar y que, por razones de precio, siguen siendo cosa de tarde de sábado con periódico y producto de cristales. Limpiar ventanas es una de ellas.

Los robots limpiacristales llevan en el mercado bastante tiempo, pero durante años el precio de entrada de la categoría los dejaba fuera del alcance de casi cualquier usuario normal. Eran gadget de quien ya tenía todo lo demás resuelto. Lo que ha cambiado es que ahora empiezan a aparecer opciones con perfil ultrafino a un precio que cambia completamente ese cálculo.

Perfil ultrafino: argumento que se entiende antes de enchufarlo

Lo primero que llama la atención es el grosor. El perfil ultrafino no es solo un dato de catálogo: significa que el aparato cabe en cualquier cajón de la cocina cuando no se usa, no pide espacio permanente en ninguna estantería y no hace bulto en el baño.