El BCE mueve ficha y Donald Trump también. La autoridad monetaria ha aprobado la primera subida de tipos desde 2023, mientras que el mandatario ha aseverado que ya se han aprobado los puntos finales del acuerdo entre Irán y Estados Unidos. Los mercados han reaccionado con fuerza. El petróleo brent de referencia en Europa ha cerrado dejándose un 2,92%, ligeramente por encima de los 90 dólares por barril, una cota de la que descendió por momentos y que no visitaba desde hace dos meses. El S&P 500 avanza las ganancias y repunta cerca del 1,9%. El Nasdaq, un 2,4%.A pesar de que Trump empezó este jueves lanzando duras amenazas contra Teherán “Estados Unidos atacará a Irán ¡MUY DURO ESTA NOCHE!”, ya con los mercados europeos cerrados, el presidente estadounidense marcó un giro de 180 grados en su discurso. No solo anunció la cancelación del prometido ataque, sino que aseveró que tras llevar a cabo “conversaciones al más alto nivel” con funcionarios iraníes, todas las partes han aprobado los “puntos finales” del acuerdo para poner fin a la guerra desatada el pasado 28 de febrero. “El momento y el lugar de la firma se anunciarán en breve”, ha escrito en Truth Social. Pocos momentos después, Teherán lo ha desmentido. De esta forma, la volatilidad ha vuelto a dominar los mercados en una jornada en la que los inversores tratan de digerir este doble frente —monetario y geopolítico— mientras asimilan el giro del banco central, que ha cumplido el guion tras semanas preparando al mercado para un endurecimiento de la política ante el repunte de los riesgos inflacionistas.En este contexto, las Bolsas europeas resisten. El Dax alemán no logra sacudirse la apatía que ha dominado buena parte de la jornada y finaliza en tablas (0,06%), mientras el Ibex 35 muestra un comportamiento más contundente y suma un 0,8%. A pesar de esta remontada, el selectivo español, que en niveles intradía llegó incluso a tocar los 18.400 puntos, modera el impulso y se queda al filo de los 18.300.El brent refleja el alivio. Tras alternar subidas de más del 2,5% con momentos de cotizar plano, por momentos perdió los 90 dólares por barril, algo que no sucedía desde el pasado 17 de abril. La liberación de reservas estratégicas, la menor demanda de China y el exceso de oferta previo han amortiguado el impacto de esta guerra. Las esperanzas de paz sirven de bálsamo para los precios a las puertas del verano, pero el equilibrio es frágil. Carsten Brzeski, analista de ING, advierte de que si el estrecho permanece cerrado hasta mediados de julio, podría generarse un cuello de botella crítico para el suministro global: “Los precios se dispararían hasta los 120-130 dólares por barril, lo que acabaría forzando algún tipo de acuerdo para reabrirlo gradualmente”. Tras el correctivo de las últimas sesiones, el sector tecnológico sigue bajo escrutinio. Las caídas han dejado al descubierto la fragilidad de un mercado en el que buena parte de las subidas se concentra en unos pocos gigantes, elevando la dependencia y el riesgo de correcciones abruptas. A ello se suma el debate, cada vez más intenso, sobre si el rally vinculado a la inteligencia artificial ha ido demasiado lejos, en un contexto de valoraciones exigentes y resultados sometidos a un listón cada vez más alto. En este contexto llega mañana el esperado debut bursátil de SpaceX. La compañía aeroespacial de Elon Musk calienta motores para su salida al parqué, aunque su elevada valoración y su fuerte exposición al sector tecnológico generan recelos entre los analistas. Para muchos inversores, la operación se acerca más a un acto de fe que a una apuesta sustentada en fundamentales sólidos. La subida de tipos del BCE estaba plenamente descontada, una prueba más de que el foco del mercado se desplaza hacia otros frentes. Mientras las Bolsas prolongan las ganancias, la deuda se relaja: las rentabilidades descienden en torno a cinco puntos básicos, con el bono español por debajo del 3,5% y el alemán en el entorno del 3%. Aunque la presidenta del BCE volvió a señalar la inflación como la principal amenaza, algunos analistas interpretan el movimiento más como un aviso que como el inicio de un ciclo sostenido. Madison Faller, estratega de inversiones globales de JP Morgan Private Bank, considera que la subida de este jueves responde a un giro, no a una ruta predeterminada. En la misma línea, Christian Hantel, director de deuda corporativa global de Vontobel, ve la decisión como una señal preventiva: “La medida buscaba evitar el riesgo de quedarse rezagado. Con una crisis energética de esta magnitud, no era posible simplemente ignorarla”. Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, advierte que cuanto más persistan las perturbaciones relacionadas con la guerra, más se centrará la atención en una trayectoria de crecimiento cada vez más débil. Con una economía que ya empieza a mandar señales de desaceleración, el experto no espera que el BCE suba los tipos más allá de lo que ya se descuenta en los mercados financieros. Aunque la probabilidad de una subida en julio ha aumentado, septiembre sigue concentrando el mayor consenso, con los operadores otorgándole una probabilidad superior al 70%. 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El petróleo baja de los 90 dólares por primera vez en dos meses ante la posible cercanía de un acuerdo de paz en Irán
Aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, asevera que se han aprobado los puntos finales del acuerdo, Teherán lo desmiente. El Ibex 35 avanza un 0,8% y se acerca a los 18.300 puntos









