El Real Madrid mantiene abiertos tres conflictos judiciales relacionados con la explotación del Santiago Bernabéu. A las causas por el ruido de los conciertos celebrados en 2024 y por los parkings proyectados junto al estadio se suma ahora un nuevo revés sobre las licencias para celebrar espectáculos.El Tribunal Supremo ha inadmitido este miércoles el recurso presentado por el club contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) en relación con los conciertos en el estadio. Los jueces remiten el asunto al juzgado, que deberá analizar ahora el fondo de la cuestión planteada por los vecinos.Por otra parte, los vecinos mantienen otras dos luchas: “Por un lado, en la cuestión de los parkings hemos recurrido la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid en la vía administrativa y por ahora sigue su recorrido. Por otro, hay una causa penal que todavía no está cerrada sobre el ruido. Ese procedimiento sigue en curso y, si hace falta, iremos hasta el Tribunal Supremo”.1. La batalla judicial por las licencias de los conciertosEl Tribunal Supremo ha inadmitido el recurso presentado por el Real Madrid contra la sentencia del TSJM sobre los conciertos en el Santiago Bernabéu. La resolución se limita a una cuestión procesal: considera que el recurso no estaba suficientemente fundamentado y que no existía interés casacional para fijar jurisprudencia.Con esta decisión, el alto tribunal devuelve el caso al juzgado de lo contencioso-administrativo número 31 de Madrid, que cerró el caso en primera instancia y que ahora sí deberá entrar en el fondo del conflicto y analizar si las licencias urbanísticas y de actividad del estadio amparan la celebración de conciertos.El litigio parte de una reclamación presentada por una asociación vecinal, que sostiene que la normativa urbanística y las autorizaciones concedidas al club no permiten este tipo de eventos. Tras un primer rechazo del juzgado, el TSJM ordenó reabrir el procedimiento.Por su parte, la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu sostiene que esta decisión del Supremo demuestra que el asunto de los conciertos está muy lejos de haber terminado y que aún quedan cuestiones importantes por resolver. “El caso tiene un alcance que va más allá del conflicto concreto: las administraciones públicas tienen la obligación de responder a las demandas de los vecinos, y la cuestión de fondo es si el estadio puede acoger conciertos cuando su calificación urbanística, a nuestro juicio, es solo para eventos deportivos privados”, explican. El Real Madrid, por su parte, asegura que la celebración de estos eventos en el Bernabéu “está sometida al mismo régimen de autorizaciones y controles administrativos que resulta aplicable a otros grandes recintos deportivos, como el estadio Metropolitano”, donde se vienen celebrando con normalidad.2. El archivo de la causa penal por el ruido de los conciertosEl frente judicial sobre las licencias se suma a la causa penal abierta por el exceso de ruido generado durante los conciertos celebrados en el Bernabéu en 2024, en la que el club ha recibido buenas noticias. La Audiencia Provincial de Madrid archivó en mayo de 2026 el procedimiento contra Real Madrid Estadio S. L. y contra el director general del club, José Ángel Sánchez, al considerar que no existe responsabilidad penal por parte del club.El tribunal delimitó el objeto del procedimiento y concluyó que la causa no debía centrarse en valorar el impacto social o las molestias vecinales, sino en determinar si existía un delito penal. Y concluyó que no.El auto sostiene que el Real Madrid no organiza ni ejecuta los eventos musicales, sino que actúa únicamente como cedente del recinto. Según la resolución, la responsabilidad directa sobre el ruido corresponde a las empresas promotoras, los artistas y los equipos técnicos que participan en cada concierto.La Audiencia señala además que son las promotoras las que deben adaptar sus espectáculos a las condiciones acústicas del estadio y cumplir con los límites de decibelios fijados por la ordenanza municipal. Incluso en el supuesto de que el Bernabéu no disponga de aislamiento suficiente, añade el tribunal, corresponde a los organizadores ajustar la producción técnica para evitar superar los niveles de ruido permitidos en el exterior.Este razonamiento refuerza la idea de que la responsabilidad penal no puede atribuirse al propietario del recinto si no participa directamente en la ejecución del evento. Hasta ahora, las sanciones administrativas impuestas por superar los límites acústicos —algunas de hasta 300.000 euros— han recaído sobre las promotoras de los conciertos.Pese al archivo de la causa penal contra el club y contra José Ángel Sánchez, la asociación vecinal anunció que presentará un recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Los vecinos sostienen que los conciertos siguen provocando molestias incompatibles con la normativa vigente y consideran que no deberían celebrarse en el estadio en las actuales condiciones.3. Los parkings de la discordiaEl proyecto se hizo público en 2021: el Ayuntamiento de la capital dio el visto bueno a una iniciativa del Real Madrid para construir dos parkings públicos en las inmediaciones del Santiago Bernabéu, que había comenzado su remodelación dos años antes, casi al final del mandato de Manuela Carmena. Los aparcamientos, modernísimos, serían subterráneos y se ubicarían bajo el Paseo de la Castellana y la calle del Padre Damián y flanquearían el estadio blanco. En total, más de 1.800 plazas. Pocos meses después, comenzaron las protestas en un barrio feudo del PP y no dado a la reivindicación vecinal. Llevaban años soportando las obras y el ruido. Ese no era el problema, decían, aunque estuvieran cansados de tanto trajín. Lo que terminó por hartarles fue la noticia de que el Ayuntamiento quería construir un túnel que sirviera de lanzadera para uno de los dos parkings bajo el estadio. El proyecto de los aparcamientos ―y el polémico túnel― saldría a concurso y lo financiaría la empresa ganadora. A cambio, una concesión a 40 años y un negocio cifrado en 470 millones de euros. El gobierno de José Luis Martínez-Almeida (PP) defendió que el túnel y los parkings servirían para mejorar la circulación. En 2023 salió por fin el concurso de construcción y explotación de los aparcamientos, incluido el túnel, y el Real Madrid ganó. Fue la única empresa que se presentó. Ahí comenzó la batalla judicial contra el club blanco. La Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu presentó un recurso contencioso-administrativo contra el proyecto y un año después la justicia para, por primera vez, las obras, que ya estaban en marcha. El juzgado consideró que el proyecto del Ayuntamiento carecía de “interés público”, que solo beneficiaba al Real Madrid e implicaba daño medioambiental. El consistorio madrileño y el club de Florentino Pérez recurrieron y las obras siguieron adelante, hasta que la justicia ordenó, en un auto de ejecución, que pararan. Esta vez lo hicieron. Tanto el Ayuntamiento como el club recurrieron, otra vez, y en otoño de 2025 recibieron otro revés judicial. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) desestimó los recursos y obligó al Ejecutivo local y al Real Madrid a pagar las costas: 6.000 euros el primero y 12.000 el segundo. Este febrero fue el último golpe. El TSJM desestimó otros recursos presentados, en este caso contra el auto que acordaba la ejecución de la suspensión de las obras. El club presentó recurso de casación ante el Tribunal Supremo y ahora está a la espera de lo que dicte el alto tribunal. Por el momento, no hay parkings.Sin relación con el estadio, el Real Madrid sí obtuvo una importante victoria en Bruselas el año pasado que ha supuesto que el Ayuntamiento de Madrid le devuelva 25 millones, intereses incluidos, en relación con un expediente de ayudas de Estado por una permuta de terrenos. La Comisión Europea consideró que existía una ayuda ilegal, pero el club recurrió con éxito ante los tribunales europeos y la propia Comisión admitió finalmente que el convenio relativo a la antigua ciudad deportiva del Real Madrid no suponía una ayuda pública y ordenó el año pasado devolver el dinero al club.