Los pesares judiciales de uno empezaron en Buenos Aires y los del otro en Estados Unidos, pero ahora el primero está en Estados Unidos y el segundo casi no se puede mover de Buenos Aires.El Chiqui Tapia llegó al Mundial procesado por evasión fiscal e investigado por lavado de dinero. Cuando vuelva de Estados Unidos, las causas judiciales seguirán allí, pero sus abogados ya cumplieron la primera parte de lo prometido: que estaría con la Selección en el Mundial.Si la agilidad de los procesos en su contra aumentará o disminuirá atada al velocímetro de la Scaloneta es una especulación posible.Difícil creer que sea citado a alguna indagatoria urgente, por ejemplo, con la Selección pasando a cuartos de final.Por las dudas, la estrategia en bloque de quienes llevan las causas de la AFA y sus dirigentes pidieron que nadie investigue nada sobre la mansión de Pilar hasta que la Corte decida quién debe llevar la causa.Un oxímoron: apurar la lentitud.Hay una paradoja curiosa en la estadía de Tapia este mes en Estados Unidos.Cuando lo procesaron, dijo en su defensa que él no podía ocuparse de los aportes al Estado porque viajaba mucho.Al final, fue bueno para él que la justicia no le creyera, o no lo hubieran dejado viajar de nuevo.Aunque Tapia esté de viaje, la AFA seguirá tributando como cualquier hijo de vecino. Entonces, ¿qué tenía que ver que él viajara con que la AFA no pagara los impuestos?.Adorni dijo que se estaba deslomando en Nueva York cuando comenzaron las inquietudes por el viaje de su esposa, luego por los viajes familiares y más tarde por las operaciones inmobiliarias con una saga de dólares cash, reformas edilicias, prestamistas jubiladas, prestamistas policías y una escribana que, antes de todo eso, había prestado sus servicios profesionales para una banda de narcos de la efedrina.Después del apoyo presidencial contra viento y marea -y del sonoro desmarque de Patricia Bullrich-, el 6 de mayo dijeron que Adorni presentaría su declaración jurada “en los próximos días”.Más de un mes después, los papeles arriban como el tanque del general Alais, aquel militar leal a Alfonsín que no llegaba nunca para enfrentar a sus camaradas carapintadas.Presentando los papeles entre messis y medianoche, Adorni también llega al Mundial esperanzado en que las virtudes del equipo nacional mantengan a los argentinos desinteresados de sus finanzas familiares.La adhesión de último momento al Régimen Simplificado de Ganancias para obviar detalles sobre el origen del dinero sólo buscará amortiguar la lupa pública antes del debut de la Selección, pero no afecta en absoluto a la investigación penal.En paralelo, el ministro de Justicia Juan Mahiques va a París con el juez federal Ariel Lijo, que casualmente lleva la causa contra Adorni.El ministro y el juez que investiga a su jefe de Gabinete caminarán desde el lunes por el barrio del Bois de Boulogne, el enorme parque cerca de la sede del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI). La excusa es la visita a ese organismo, ante el cual la Argentina presenta sus avances en lavado de dinero y… transparencia.A Lijo le interesa la Procuración -ser el jefe de los fiscales, puesto al que aspiraría el propio Mahiques- y que sean nombrados jueces un par de secretarios suyos incluidos en la lista del Senado.¿Pensará en voz alta sobre esos deseos mientras ve en París a la Selección, de madrugada?Desde veredas opuestas -aunque las suspicacias por los vínculos de Mahiques con la AFA no se apagan-, Tapia y Adorni llegaron a la orilla deseada: una isla paradisíaca de fútbol en medio del océano bravío de las noticias judiciales.Un suspiro de alivio, amarrados a Messi y sus muchachos.Pero aquel anillo de Grondona (35 años jefe de la AFA) lo decía claro: Todo Pasa.También pasará este Mundial.