Con altas expectativas por el salto en su tamaño y relevancia, abrió la Feria Arte Pequeño Formato en el Museo de Arquitectura y Diseño de Buenos Aires (MARQ). El predio de la Av. Libertador 999 alberga hasta el domingo stands de 34 galerías de diferentes trayectorias, distribuidas en tres espacios, con obras de hasta 50 x 50 cm y una apuesta por acercarse a un público no especializado. "Serán cinco días de exposición, con un crecimiento significativo en la cantidad de sponsors y prácticamente el triple de galerías participantes", analizó Mariela Ivanier, organizadora de la feria, en la apertura de su quinta edición.Durante un breve acto, se entregaron reconocimientos a Adriana Rosenberg, presidenta de la Fundación Proa, "una gestora cultural descomunal"; al director ejecutivo de la Colección Amalita, Germán Barraza; y a Meridiano, la Cámara local de galerías de arte, en su décimo aniversario, que recibió María Casado, su vicepresidenta. "Son organizaciones y personas por las que sentimos un gran respeto y admiración", completa Ivanier, que comparte la organización con Santiago Arce, Victoria Baeza y Mariana Gallegos del Santo.La feria que comenzó en 2022 en un taller de la artista Ileana Hochman, se amplió en 2025 con el cambio de sede al MARQ uy este año se consolida con la adhesión de galerías importantes dentro del mercado. La híper profesional Rolf, las tradicionales Rubbers y Vasari, la centenaria Van Riel y gestoras de estates de grandes maestros como Cosmocosa y Hache se suman sin sobresaltos a esta otra modalidad de hacer ferias en el circuito de arte local.En el camino, no se puede soslayar que en el calendario anual arteba haya pasado a los primeros días de noviembre. "Argentina no tiene muchas ferias, el mercado está muy parado por la crisis y arteba dejó un hueco grande", analiza Julián León Camargo, asesor curatorial de la feria, una posición que se sumó esta esta edición a propósito del salto de escala.La propuesta, que no requirió gran despliegue porque los espacios son reducidos y el canon muy bajo, apunta a atraer nuevos públicos. "Que las personas se acerquen al arte sin necesidad de ser parte de esa elite un poco exclusiva y snobista", define Camargo, asesor junto a Francisco Medail. "Porque hay gente con cierto capital y que puede tener algo que lo haga pensar, en lugar de comprarse pósters"."El pequeño formato posibilita precios más económicos y, por lo tanto, un desarrollo de audiencias por fuera del circuito establecido del arte, y también un desprejuicio sobre el visitante y su expertise: ya no son solo coleccionistas o curadores, no necesita un público especializado o reconocido", aporta Francisco Medail. Junto a Camargo tienen la misión de darle un sentido curatorial a la feria, desde el montaje y distribución hasta una política de precios. "La estrategia es que tengan precios económicos, de menos de mil dólares, y también alguna joyita para tentar a los coleccionistas", completa.Tres espacios, mucho para verEn los stands mínimos, bien distribuidos, algunos precios están a la vista. Todos se mueven en el espectro de entre 100 y 15.000 dólares. En la centenaria Van Riel, su joya es una tinta sobre papel original de los 70 de León Ferrari, que convive con producción reciente de artistas contemporáneos de la generación intermedia. Vasijas y collages de Irene Banchero, en una continuidad sutil de colores, Ricardo Oliva, entre otros. Cada uno de los papeles de Berni en el stand de Cosmocosa tiene una historia detrás: impresiona la que tiene a Carlos Monzón de protagonista. Van entre 1400 y 6500 dólares.En el espacio de Quimera, Gabriel Bitterman seleccionó un equipo de artistas que no compitan entre sí. Sorprenden las piezas talladas en carozo de palta de Hernán Soriano, las escenas de Pablo Insurralde (ahora exhibidas en el CC Borges) y las versiones contorsionadas de llaves de bronce que Julia Levstein tituló Cerca, palabra con doble lectura a igual que Close en inglés.Las placas fotográficas pintadas de Santiago Porter en Rolf dan la definición de pequeño formato, al que muy bien se adaptan las flores construidas en pantallas de Julieta Tarraubella. La joya del stand: una fotografía registro de performance de Liliana Maresca, que alcanza el precio más alto.Marcos López, artista invitado de este año, apuntala la intención de ampliar el público, con el que tiene un acceso muy cercano, además de ser muy respetado en el medio. Ocupa la planta baja de la torre de tres pisos del MARQ con una profusión de obras en todos los formatos, y un kiosco de publicaciones de Oficina de proyectos. Allí tiene una suerte de trono desde donde conversa con quien se acerque.Escaleras arriba, en el primero y segundo piso, se despliegan proyectos con artistas de muy diversos lenguajes. Aunque hay mayoría de dibujo y pintura (y poca fotografía), siguiendo la tradición argentina. En GalleyLabs, con precios de entre 300 y 1500 dólares, destacan las fotografías de Ale Arroyo y las casitas en vidrio de Alicia Antich. Mientras que en Quórum, espacio de arte impreso en San Telmo, unas pinturas del artista urbano Pastel homenajean a los maestros del siglo XIX y las digitales de Santiago Paredes impresas sobre peluche invitan a tocar."Mi misión fue diseñar una propuesta expositiva que no sólo albergara el notable crecimiento de la feria, sino que dialogara de forma activa con la identidad del MARQ y manteniendo el foco en generar encuentros genuinos entre galerías, artistas, coleccionistas y públicos", señaló Victoria Baeza, organizadora y arquitecta de la feria. Este 2026 sumó una carpa exterior que congrega a proyectos que están reformando en alguna medida el campo de la escena.Con un diseño de montaje de piso a techo, desde Hache despliegan una selección muy pop de Foto Estudio Luisita --con varias Morias--, dibujos que Lucas Di Pascuale hizo durante la pandemia de gente random de internet y los fotogramas que Martín Sichetti toma de películas traducidos al dibujo. Entre 250 y 2500 dólares. Subsuelo, la galería rosarina que acaba de abrir una sede en Buenos Aires, en combinación con un emprendimiento de diseño de interiores, trajo a la feria un solo show de Rosa Aragone, consagrada artista de 96 años, discípula de Juan Grela, que rescató los tacos originales de 1965 de las xilografías que se ofrecen por 800 dólares por carpeta de 7 imágenes. Con sede en Buenos Aires y Córdoba, The White Lodge seleccionó dos artistas cordobeses, Mateo Arguello Pitt y Jacinto Muñoz, y el tucumano Sandro Pereira. Casa Proyecto, ganadora de un premio en la sección UTOPIA en arteba, presenta un solo show de Nazarena Mastronardi. My zoo es una serie de dibujos al estilo registro científico de mariposas y otras criaturas, pero en clave fantástica. Mientras que Atocha, con sede en Villa Crespo, llevó una selección de sus artistas, de 30 años promedio: Julián Medina, Fran Rati, Faca Coda y Rocío Perillo.Más que una identidad, el pequeño formato abre oportunidades de mercado y de diálogos. "El pequeño formato es una muy buena excusa para acercarse al arte”, concede Santiago Arce, organizador desde la primera edición junto a Mariela Ivanier.“Nos interesa que la feria funcione como una plataforma de visibilidad y encuentro, capaz de reunir proyectos muy distintos bajo una misma premisa, respetando siempre la singularidad de cada uno”, resume Mariana Gallegos del Santo, además productora del evento. “La feria busca reunir una diversidad de voces y territorios, y mi tarea consiste en acompañar ese encuentro desde una mirada sensible, entendiendo que detrás de cada obra hay una historia, una investigación y una forma particular de habitar el mundo”.Arte Pequeño Formato se puede visitar con entrada libre y gratuita en el MARQ (Av. Libertador 999, CABA) en los siguientes horarios:10 de junio: 15 a 2011 de junio: 19 a 22 | Noche Mercedes Benz12 de junio: 15 a 20 13 de junio: 15 a 20 14 de junio: 15 a 20