El Málaga de los canteranos sigue soñando. El equipo que en noviembre coqueteaba con el descenso jugará la final del playoff de ascenso tras empatar con Las Palmas (1-1) en un estadio de La Rosaleda que ya espera la visita del Almería el próximo domingo (21.00, Movistar +). Le bastó un gol de Joaquín, que aprovechó un rebote tras un cabezazo de Chupete, en una segunda parte para enmarcar de los locales que habían tomado Gran Canaria tres días antes. Los blanquiazules, arropados por 30.000 aficionados, se acercan un poco más a la élite tras ocho años alejados de Primera División. El duelo andaluz decidirá el tercer club que sube de categoría esta temporada para acompañar al Racing de Santander y el Deportivo de la Coruña. MGAMálaga1 Alfonso Herrero, Carlos Puga, Rafita, Javi Montero, Diego Murillo, David Larrubia, Izan Merino (Rafa Rodríguez, min. 66), Joaquín Muñoz (Aarón Ochoa, min. 86), Dani Lorenzo (Adrián Niño, min. 66), Carlos Dotor (Darko Brasanac, min. 86) y Chupe (Ramón Enríquez, min. 74) LPMLas Palmas1 Dinko Horkas, Mika Mármol, Enrique Clemente, Álex Suárez, Marvin Park (Valentín Pezzolesi, min. 71), Estanis Pedrola (Pejiño, min. 71), Taisei Miyashiro, Kirian Rodríguez, Lorenzo Amatucci (Iván Medina, min. 85), Jesé (Iker Bravo, min. 60) y Jonathan Viera (Manu Fuster, min. 60) Goles 0-1 min. 2: Jesé. 1-1 min. 68: Joaquín Muñoz Arbitro Rafael Sánchez LópezTarjetas amarillas Jesé (min. 57), Herrero (min. 86) No había marcado Las Palmas en los tres partidos disputados esta temporada contra el Málaga y a los dos minutos el canario Jesé inauguró el marcador tras una galopada de Marvin por la derecha. La reacción de la afición —que se había citado tres horas antes para recibir con honores a la plantilla en la liturgia de las grandes ocasiones— fue elevar los decibelios. Sobre el césped, el tanto ayudó al equipo visitante a asentarse frente a los nervios de los jóvenes malaguistas, que tardaron diez minutos en hacerse con el control del balón en la que fue su primera jugada larga. Las Palmas esperaba, cómodo, atrás. Atento siempre al robo para salir a toda velocidad bajo la batuta de Jonatan Vieira y con Jesé, primero descargando para Miyasiro y Estanis y, después, listo para el remate. Se pidió tarjeta para Jesé por una falta cercana al área tras una recuperación de Rafita mientras Juan Francisco Funes, se desesperaba en la banda. El técnico que ha cambiado la cara al Málaga con su apuesta por La Academia —seis canteranos en el once titular— mantenía una conversación permanente con el cuarto árbitro por las constantes pérdidas de tiempo de los visitantes hasta que fue advertido por el principal, el murciano Sánchez López. En el banquillo visitante, Luis García pedía a los suyos que sacaran el balón jugado, que lo movieran de banda a nada, que jugaran fieles al estilo que les ha caracterizado durante la temporada.Contemporizaban demasiado y el dominio, se hizo, poco a poco, local. Los blanquiazules consiguieron forzar tres saques de esquina a los 20 minutos, siempre desperdiciados al segundo palo. Mantuvo el equipo la presión alta para ahogar la salida amarilla, que sin embargo tuvo el segundo en las botas de Estanis tras una contra. El Málaga tenía la posesión, pero no el peligro salvo una internada de Larrubia, siempre con dos defensores pendientes de su marca. Los malaguistas no realizaron ni un tiro a puerta en la primera parte. Inédito Chupete, su máximo artillero de la temporada (24 goles), solo una volea de Joaquín que salió rozando el palo exigió la atención de Dinko Horkas. El cuarto córner, ya en el descuento, tampoco sirvió de nada. La segunda parte arrancó como la primera, con Jesé afrontando en solitario la portería de Alfonso Herrero. Esta vez llegó cansado al área y pidió penalti, que el arbitró, permisivo con los choques durante el encuentro, negó. La revisión posterior, confirmó la decisión. Fue un espejismo porque el Málaga, ahora sí, había salido a morder. Dotor lo intentó tras un pase de Chupete, que poco después obligó a Horkas a lucirse en un córner: era el primer tiro a puerta y corría ya el minuto 56. Al siguiente, Jesé se llevó la amarilla tras golpear a Herreros cuando éste se lanzó a atajar el balón en otra contra. Luis García lo sentó antes de que la situación fuese a más junto a Jonathan Viera. Manu Fuster e Iker Bravo entraron en su lugar. Funes también hacía cambios: entraban Adrián Niño y Rafa y salían Izan Merino y Dani Lorenzo. Lo intentaba Rafita, corría Larrubia. El centro del campo malaguista carburaba por fin y las oportunidades se sucedían. Hasta que Joaquín aprovechó un rechace para marcar. La Rosaleda se venía abajo entre fuegos artificiales cuando Niño tuvo el segundo en sus botas, pero erró. Después, los 29.937 asistentes al partido —récord en Segunda División esta campaña— se pusieron en pie para despedir a Chupete, agotado.A la desesperada, Luis García movía ficha. Quitaba a Marvin para meter pólvora en el ataque con Pejiño. Apenas sirvió porque sus jugadores rondaron sin peligro ni acierto, todo imprecisiones, un área malaguista donde cada recuperación local se celebraba en la grada con los mismos decibelios que el gol. El tiempo corría ahora a favor de los locales, que perdían segundos en cada jugada mientras Joaquín y Dotor dejaban su sitio en el campo a Aarón Ochoa y Darko Brasanac para arañar unos cuantos más. Tras nueve minutos de un descuento de locura, el pitido final dio paso a gritos de euforia que se escucharon en el barrio de El Palo, en la otra punta de la ciudad. Los ecos quizás llegaron 200 kilómetros más allá, hasta Almería. Su club será el siguiente en pasar por La Rosaleda en la ida de la final por el ascenso el próximo domingo. La vuelta, el sábado 20 en la capital almeriense. Habrá nuevo equipo andaluz en Primera División.