Actualizado a las 21:11h.

Antes incluso de que aterrizara en Barajas y a través de la variable hostelera del impacto económico, que es un escandallo para gente con un MBA, ya sabíamos de manera aproximada y en millones de euros el dinero que iba a dejar en Madrid ... la visita del Papa. Más o menos como Bad Bunny –aún en cartel–, el Orgullo, a primeros de julio, o la Fórmula 1, después del verano. Traducir al lenguaje de los números el viaje apostólico del Obispo de Roma no solo es una tentación del desierto con terrazas del capitalismo y una enmienda a la totalidad de su mensaje, repetido de forma insistente estos días, sino la cuenta de la vieja que, restando, reduce la dimensión espiritual del Santo Padre, figurón de un 'star system' en el que la talla se mide en función del aforo de cada convocatoria o de los seguidores acumulados en las redes. «Las mujeres ya no lloran World Tour. Nueva fecha: 9 de octubre». Shakira, 12; León, 14. Todavía lo coge.

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