Una diputada de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes aduce que el presidente debe dejar su cargo hasta después de las elecciones

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lleva meses en campaña. Su candidato, el senador Iván Cepeda, se disputa la presidencia del país el próximo 21 de junio contra el ultraderechista Abelardo de la Espriella, y no hay forma de que Petro deje de acaparar los focos. En otro país, los discursos y tuits del presidente serían parte de la contienda electoral, pero en Colombia está prohibido a los funcionarios, incluso al jefe de Estado, intervenir en política. Petro sigue, incluso cuando el propio Cepeda le ha pedido que se distancie, que permita a su candidato ser el protagonista.

Este miércoles la advertencia ha sido más grave y, aunque es probable que acabe en nada, supone una nueva sacudida contra las provocaciones del presidente. En un auto de siete páginas, la congresista oficialista Gloria Arizabaleta ha ordenado la suspensión de Petro por presunta participación en política, una decisión sin precedentes en la historia reciente del país. La iniciativa llega en mitad de una campaña muy polarizada y a tan solo 11 días de las votaciones, pero ha generado serias dudas jurídicas porque la Constitución establece que solo el Senado en pleno puede suspender a un presidente.