La imagen es inédita incluso para los estándares de Washington. Una gigantesca estructura de acero de cuatro brazos, conocida como “la garra”, se eleva sobre el jardín sur de la Casa Blanca mientras obreros terminan de ensamblar el escenario donde se celebrará UFC Freedom 250. El evento de artes marciales mixtas, promovido por el presidente Donald Trump y el director ejecutivo de la UFC, Dana White, busca conmemorar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos. Sin embargo, lo que sus promotores presentan como una celebración patriótica sin precedentes es visto por sus críticos como un ejemplo de la creciente mezcla entre negocios privados, poder político y símbolos nacionales. Demandas judiciales, acusaciones de conflictos de interés y restricciones al acceso de la prensa han convertido la pelea en una controversia que trasciende el deporte.Un octágono en la residencia presidencialEl combate del 14 de junio será el primer evento deportivo profesional celebrado en la Casa Blanca. La cartelera tendrá lugar sobre el Jardín Sur, el césped que se extiende detrás de la residencia presidencial y que habitualmente sirve de escenario para ceremonias oficiales, recepciones diplomáticas y eventos públicos.El elemento más llamativo del montaje es “la garra”, una estructura de 600 toneladas y 47 metros de ancho importada desde Europa. Diseñada originalmente para festivales musicales, fue modificada para albergar el octágono de la UFC sin bloquear las vistas de la Casa Blanca ni del Monumento a Washington. La construcción, de 28 metros de altura, es incluso más alta que el propio edificio presidencial.La organización prevé una asistencia de unas 4.300 personas dentro del recinto. Además, la UFC planea instalar pantallas gigantes en los alrededores para que decenas de miles de espectadores puedan seguir la función.La estrecha relación entre Trump y la UFCLa controversia no gira únicamente en torno al espectáculo. También se alimenta de la larga relación entre Trump y Dana White, uno de sus aliados más visibles dentro del mundo empresarial y deportivo.El presidente ha promocionado públicamente el evento durante meses y ha supervisado de cerca los preparativos. La función coincidirá además con su cumpleaños número 80, un detalle que ha servido de combustible para las críticas de quienes consideran que el combate tiene un componente personal y político más allá de la conmemoración nacional.Las sospechas crecieron esta semana cuando la familia Trump comenzó a promocionar monedas conmemorativas vinculadas al evento. Las medallas, comercializadas bajo licencia de la Organización Trump, se venden por precios que van desde unos 250 dólares hasta casi 12.000 dólares para una versión de oro.Los críticos sostienen que el uso de la Casa Blanca para un espectáculo asociado a negocios que benefician al entorno del presidente plantea dudas éticas. La Casa Blanca rechaza cualquier conflicto de interés y asegura que Trump actúa exclusivamente en beneficio del público estadounidense.La demanda para detener el eventoA pocos días de la pelea, dos residentes del área de Washington presentaron una demanda para bloquear el evento, argumentando que las autoridades federales aprobaron ilegalmente el uso de terrenos públicos para una actividad privada.Los demandantes sostienen que la enorme estructura instalada en la Casa Blanca requería autorización del Congreso y que espacios emblemáticos como el Jardín Sur o el Monumento a Lincoln, donde se celebrará el pesaje ceremonial, no deberían utilizarse con fines comerciales.La Administración Trump respondió que la demanda fue presentada demasiado tarde y que detener el evento alteraría meses de planificación y afectaría a miles de asistentes, personal militar y atletas que ya se preparan para competir.También rechazó que exista alguna ilegalidad. En documentos judiciales, los abogados del Gobierno sostuvieron que las estructuras son temporales y que la Casa Blanca tiene antecedentes de albergar distintos tipos de actividades públicas.El acceso de la prensa bajo escrutinioSegún diversos reportes, la UFC asumió el control de gran parte de las acreditaciones para los medios que deseen cubrir el evento dentro del complejo presidencial.La Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca protestó por la medida, al considerar inusual que una empresa privada administre el acceso informativo a una actividad realizada en la sede del poder ejecutivo.De acuerdo con los reportes, únicamente el grupo oficial de prensa de la Casa Blanca y un número limitado de periodistas acreditados por la UFC tendrán acceso completo al recinto. Otros medios no podrán utilizar las áreas habituales de trabajo para la prensa durante la jornada del combate.Aunque las grandes ligas deportivas suelen gestionar sus propias acreditaciones, críticos de la decisión sostienen que la situación es distinta cuando el evento se desarrolla dentro de uno de los edificios más simbólicos del Gobierno estadounidense.