2026: Nicolas Cage es Spider-Man. O algo muy parecido. Tanto como un investigador privado de la Nueva York de los años 30 que se transforma en una criatura arácnida con poderes semejantes a los exhibidos por Peter Parker. Todo en una serie, Spider-Noir, filmada en blanco y negro y disponible en Prime Video España.El movimiento es ilógico y por tanto congruente con la carrera de Nicolas Cage, que siempre ha jugado a sorprendernos. No hay papel que Cage no haya realizado y que se le resista. Solo él podía hacer un remake de El hombre de mimbre y, al año siguiente, Ghost-Rider. La película de Marvel fue un éxito de taquilla y, en comparación con su secuela, también de crítica, y eso que los críticos la vapulearon casi en su mayoría. Millones de personas peregrinaron al cine para ver a Nicolas Cage a lomos de una motocicleta infernal. Y millones de ellas salieron de la sala pasmados ante los efectos especiales: qué realistas parecían los abdominales falsos de Nicolas Cage. Algo que, a Cage, no le hizo gracia. Porque falsos no eran.El six-pack que nadie se creyóDe todos los cambios físicos que ha debido afrontar Nicolas Cage (que estuvo a punto de ser, recordemos, Superman), el más exigente fue el de Ghost-Rider. A Cage lo hemos visto en papeles de seductor, de tipo aberrante; lo hemos visto actuar muy bien y muy mal. Abarca todos los campos. Pero nunca con tan poco porcentaje de grasa corporal.Cuando rodó Ghost-Rider, Nicolas Cage tenía 42 años, una edad desafiante para luchar por un six-pack. Él lo consiguió, y nadie le dio la enhorabuena. En una escena, Cage se mira al espejo y muestra unos abdominales muy marcados que marcaron muy poco al espectador: los prostéticos hacen milagros. De hecho, en una entrevista, Eva Mendes, con la que actuaba en la película, confesó que ella también pensado que eran falsos de no haberlos visto en directo.Cage, por su parte, lamentó que no se apreciase su tiempo en el gimnasio y ha asegurado que eso lo llevó a tomar una decisión: a nunca más entrenar tan duro. Total, si cuando lo hizo, nadie se lo tomó en serio.