En su Cuenta Pública, del 1 de junio, el presidente José Antonio Kast anunció una serie de medidas con respecto a los penales chilenos, entre ellos, el fortalecimiento de los regímenes penitenciarios para recuperar, dijo, “el control efectivo de los penales, con tecnología de punta, control riguroso de accesos, comunicaciones, y la separación real de los internos según su nivel de compromiso delictual”. Poco más de una semana después, ese nuevo régimen especial de máxima seguridad ha comenzado a operar en cuatro cárceles chilenas, la última, desde este martes, en el Complejo Penitenciario La Serena, ubicado en la zona norte de Chile, a unos 470 kilómetros de Santiago. Allí se han instalado dos módulos destinados para 100 cupos, entre imputados y condenados, para aislar a los internos ligados a bandas de crimen organizado, como el Tren de Aragua, y a otros considerados de alta peligrosidad por Gendarmería, el servicio de prisiones. Entre las normas que debutan hay una vestimenta que el subsecretario de Justicia, Luis Silva, ha catalogado en un punto de prensa como “peculiar”, pues los presos con ese perfil en adelante usarán una chaqueta color naranja y un pantalón azul, que los distinguirá de los demás.Fue Silva quien anunció, desde el penal ubicado en la Región de Coquimbo, la implementación del nuevo régimen. Explicó que consiste en “una serie de medidas que buscan aislar efectivamente a los internos caracterizados como de alta peligrosidad. Eso pasa por sus vinculaciones con el crimen organizado”. “Hay que tener presente que el sistema penitenciario es el último eslabón del circuito de la seguridad. Está la persecución, está la labor del Ministerio Público y de las policías, pero luego esas personas tienen que cumplir su condena y para eso el sistema penitenciario es absolutamente indispensable”, añadió.La nueva modalidad aplicada en La Serena, implica, además de las vestimentas, celdas individuales y un régimen estricto de salidas al patio del penal, de dos horas y quince minutos con luz natural. También, el uso diferenciado de patios en jornadas por la mañana y por la tarde. Los traslados de los internos de alta peligrosidad y ligados al crimen organizado serán sin contacto con la población penal común, y registrados mediante cámaras GoPro y un circuito cerrado de televisión. Se suma en el protocolo de seguridad el fortalecimiento de barreras físicas y procedimientos especiales para encomiendas, visitas y comunicaciones.Rubén Pérez, director nacional de Gendarmería, ha dicho sobre el nuevo modelo en el penal de La Serena que permitirá “tener un control de calidad sobre líderes de bandas criminales y estructuras de delincuentes trasnacionales complejos”. “Esperamos que este modelo de régimen de máxima seguridad intensificado se pueda seguir implementado en otros establecimientos penitenciarios del país, para un mejor control y, también, para que esta parte de la cadena de seguridad pública se vea fortalecida”, agregó.El Complejo Penitenciario La Serena, donde hay 2.691 personas privadas de libertad, entre hombres y mujeres, es el cuarto donde la Administración de Kast ha rigidizado su régimen para internos de alto compromiso delictual. También lo ha hecho en penales de Antofagasta, en el norte de Chile; en el Biobío, en la zona centro sur y en Santiago en el Recinto Penitenciario Especial de Alta Seguridad (REPAS), que era la única cárcel del país sudamericano con medidas extremas, como el uso de locutorios para las visitas. Según informó el pasado 2 de junio el ministro de Seguridad Martín Arrau en el Senado, en este penal los internos ya comenzaron a vestir un traje amarillo y azul. Silva ha dicho que el modelo se seguirá adoptando en otros penales chilenos “porque responde a una política de Estado”, oues “trata de dar respuesta a la emergencia del crimen organizado que también opera, y lo sabemos por experiencias lamentables, desde los recintos pentenciarios”. El REPAS pasó a llamarse así en el Gobierno de Gabriel Boric (2022-2006), cuando en 2022 reinauguró el penal, que antes era conocido como la Cárcel de Alta Seguridad (CAS). Fue creado en 1994, cuando recibió a los primeros internos, que eran parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), un movimiento que tomó las armas durante la dictadura de Augsuto Pinochet (1973-1990). Luego entraron narcotroficantes, como Manuel Fuentes Cancino, alias El Perilla. Pero, con el cambio de la criminalidad en Chile, y el ingreso de bandas transnacionales, hoy la mayoría de los presos pertenecen a grupos como el Tren de Aragua y sus varias facciones. En julio de 2024 allí hubo cuatro episodios inéditos de desórdenes y destrucción , que fueron protagonizados por 18 reos liderados por Hernán Landaeta Garlotti, alias ‘Satanás’, sicario de la organización criminal venezolana.La Administración de Kast proyecta al 2030 tener 20.000 plazas nuevas en las cárceles, luego que en 15 de las 16 regiones de Chile exista sobrepoblación, en especial en la exPenitenciaría de Santiago. Hace una semana, Arrau, el ministro de Seguridad, a cuya cartera pasará a depender próximamenre Gendamería -hoy es parte del ministerio de Justicia- anunció que en el nuevo régimen de máxima seguridad los detenidos “van a tener máximo una hora de patio al día” y que para salir de sus celdas “deben hacerlo esposados. Ellos comen, duermen y hacen todo en sus celdas”.Las cárceles que observó KastTras ganar la elección presidencial, Kast realizó al menos dos viajes para estudiar penales. Uno de ellos fue en febrero, a Italia, donde se reunió con la primera ministra Giorgia Meloni, y observó el modelo carcelario. “Se basa en lo que ellos denominan artículo 41 bis, que es el combate a la mafia y el aislamiento total de los líderes de la mafia, en una condición que es distinta a la que algunos pudieron apreciar en El Salvador [en el Centro de Confinamiento de Terrorismo (CECOT)], pero que apunta en el mismo sentido, que es aislar a los líderes de las organizaciones criminales para que no puedan tener ningún contacto tanto con sus organizaciones como con sus familias”, dijo entonces.Previamente, en enero, Kast recorrió por segunda vez el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel de máxima seguridad que fue levantada en 2022 en El Salvador para aislar a los pandilleros. El mandatario, que todavía no asumía en La Moneda, se reunió con el presidente Nayib Bukele y le pidió colaboración para “mejorar” el sistema penitenciario chileno, aunque, dijo entonces, no necesariamente para hacer una copia fiel del modelo. Pero consideró que ese país se ha convertido en “un faro dentro de un mundo agitado por el crimen y el crimen organizado”. “Tenemos mucho que aprender de ustedes”, señaló en una rueda en la Casa Presidencial, en San Salvador.