SucesosEl morador ilegal hab�a pegado el s�bado al hermano de la propietaria, de avanzada edadActualizado Mi�rcoles,
junio
00:07Nuevo episodio de violencia en Tirso de Molina. Concretamente dentro de un edificio de la calle Colegiata. Hasta este enclave se person� Rogelio G�mez, presidente de la empresa de mediaciones OP2, por petici�n de la propietaria. �sta, de 85 a�os, no puede m�s con su inquiokupa. Las promesas de que pronto le pagar�a han acabado siendo papel mojado. Adem�s, el usurpador, de nacionalidad venezolana, "ha convertido la casa en un narcopiso", encar�ndose con la casera en m�s de una ocasi�n.Cansada de la lentitud de los juzgados, y de que el inquiokupa sea "cada vez m�s violento", decidi� avisar a G�mez despu�s de que este pasado s�bado el hermano de la propietaria, tambi�n de avanzada edad, resultara herido. El morador ilegal "le propin� un fuerte pu�etazo en la cara" sin que pudiera defenderse."Cuando sucedi� este episodio me llam� la propietaria, que sufre del coraz�n. Me pidi� por favor que intercediera. As� que fui el lunes para hablar con �l, pero se alter� mucho. Y de forma imprevista me atac� con un destornillador, me lo clav� en la cara. Lo pude medio esquivar pero me alcanz� en la zona alta de la mand�bula, casi en la oreja. Comenc� a sangrar mucho, manch� hasta el suelo. Reaccion� ech�ndole spray homologado de pimienta", cuenta G�mez.La escena termin� con los dos en la calle y con la llegada de agentes de Polic�a que procedieron a identificarles. El inquiokupa venezolano, seg�n relata el mediador, "se enfrent� con los uniformados y les intent� morder". Finalmente le tuvieron que reducir y se lo llevaron detenido, celebr�ndose el juicio hoy mi�rcoles."La propietaria est� completamente desesperada. Hasta ha puesto a vender su piso porque no quiere saber nada m�s. Adem�s del tema de droga, tenemos constancia de que invita a gente a su casa de dudosa reputaci�n. Alguno de ellos habr�an robado en otros inmuebles del mismo edificio", indica G�mez, quien en la tarde de ayer a�n se encontraba en cama recuper�ndose del ataque del destornillador.










