Un niño de 8 años de Castelar, amante del fútbol y apasionado de la Selección, se propuso un objetivo: completar el álbum de figuritas del Mundial de fútbol 2026, sin importar cómo lo hiciera. Su estrategia fue simple pero infalible: negociar con quien sea, y llegar al Mundial con su sueño realizado.El 30 de abril llegó la edición 2026 del coleccionable de figuritas del Mundial de Fútbol 2026, con 112 páginas y 980 lugares para estampas. Es así que se volvieron a escuchar las palabras “late” y “nola” entre niños, niñas, adolescentes y adultos.El 1° de mayo, Vladimir Blasco Gaudencio sostenía el álbum de figuritas con una sonrisa que cubría la mitad de su rostro, él sabía que eso era el inicio de una gran aventura: “Juega al fútbol en el Club 77 hace 3 años –dice su madre, Vanesa Gaudencio– Habla y juega al fútbol con los amigos y no se pierde un solo partido de Argentina”.La historia entre Vladi, como le dicen los amigos, y el fútbol, empezó en el Mundial Qatar 2022, cuando tenía cuatro años: “En ese momento no se daba cuenta de lo que pasaba, daba vueltas de un lado a otro sin prestar atención –explica la madre– Pero ama a la Selección Argentina”.Son 980 figuritas las que hay que conseguir para completar el álbum y cada paquete tiene dentro 7 de ellas, en consecuencia, son necesarios 140 paquetes para completarlo. Sin embargo, el problema para todos los coleccionistas son las repetidas: “En total, habremos comprado 300 paquetes, y tuvimos suerte, ya que no nos tocaron tantas repetidas –aclara Vanesa– Pero la mayor parte las consiguió cambiandolas”.Fuera a donde fuera, Vladimir cambiaba figuritas. Con sus amigos del colegio San José Marista, de Morón; con sus compañeros de cursos más grandes o más chicos; con gente en la calle. No importaba la diferencia de edad, solo el negocio del álbum.“Vladi no es un chico tímido, pero tampoco es el más extrovertido de todos –explica la madre– Pero en el momento en que le compramos el álbum, se convirtió en una de las personas más famosas de su colegio”.No hay partido de Argentina que la familia de Valdi se pierda, a pesar de que su padre es español. La preparación es siempre la misma: se pone la camiseta titular de la selección (que es de la suerte), se pinta la cara con la albiceleste, y sigue los pasos de sus ídolos del fútbol: “Después del partido se cambia de camiseta, y se pone la suplente, porque quiere que todas las camisetas le den suerte, no solo una –agrega Vanesa con un leve risa– Pero para él la Selección es Messi, es su mayor ídolo. Su sueño más profundo es conocerlo”.Habían pasado 14 días desde que había empezado a coleccionar el álbum y le quedaban 21 figuritas para completarlo, entre ellas la del capitán de la selección argentina, Lionel Andrés Messi: “Estábamos en Parque Centenario y él estaba cambiando las figuritas –recuerda con alegría la madre– Y empezó a gritar a todo pulmón ‘¿alguien tiene a Messi?’. A los cinco minutos, volvió a nosotros con dos figuritas con el rostro de Leo”.Ya se acercaba la recta final, y Vladimir no pensaba pegar la figurita del "10" antes de conseguir las restantes. Al día siguiente volvió con los padres a Parque Centenario en busca de las estampas restantes: “Fue impresionante, el padre recién había terminado de estacionar y ya había conseguido las 20 que le faltaban, en cinco minutos logró su objetivo”.Después de su hazaña, Vladimir pegó las figuritas que había conseguido, y dejó como última la de Messi. Al día siguiente fue al colegio, y empezó a regalar las que le sobraban: “Ahora solo queda esperar que Argentina arranque el Mundial”, dice con alegría la madre.