EntrevistaA un año del magnicidio de Miguel Uribe, Tarazona habló de los retos que afrontó e hizo una invitación a los colombianos en elecciones.EDITOR MESA09.06.2026 15:01 Actualizado: 09.06.2026 15:01
María Claudia Tarazona, esposa del difunto senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, habla en entrevista con EL TIEMPO de los retos que afrontó en este año póstumo, los sucesos alrededor de la muerte de Uribe Turbay tras un año del magnicidio y del panorama electoral en Colombia.¿Cómo ha sido este año? No alcanzamos a entender la magnitud de una tragedia de estas, que es familiar, pero que se proyecta hacia todo un país.Hemos vivido momentos demasiado dolorosos, lo inimaginable. Avanzar en el duelo es algo muy complicado, es triste y es duro. Las festividades, los cumpleaños, la Navidad... Mientras toda la gente está celebrando con ilusión y alegría, para nosotros son las fechas más dolorosas de transitar; nos llenan de un vacío y una tristeza enorme por algo que es inexplicable, como el asesinato de Miguel. Este año he estado dedicada a sostener a mis hijos emocionalmente. No es fácil enseñarle a un niño de cuatro años que tiene que vivir sin su papá, que no se pudo despedir de él, que no tuvo la oportunidad de darle un adiós. Él mismo me dice llorando, desde el fondo del alma: “Mamá, no me pude despedir de mi papá”. He estado dedicada a mi firme promesa con Miguel de darle a Alejandro y a las niñas la vida que él soñaba para sus hijos y su familia es lo que me mantiene en pie y lo que me impulsa a levantarme todos los días.Hoy, un año después, ¿usted qué cree que fue lo que pasó realmente? ¿Qué es lo que desemboca en el magnicidio del doctor Miguel Uribe Turbay?Tengo dos fuentes de información: la que tiene que ver con toda la investigación de la Fiscalía y, adicionalmente, la coyuntura que seguimos viviendo en el país. Después de mucho tiempo, volvimos a ver cómo se fortalecían los grupos al margen de la ley, las disidencias de las FARC, el ELN, y el crecimiento del narcotráfico y los cultivos ilícitos. Esto, cruzado con la información de la Fiscalía —que se ha ido tejiendo con un acervo probatorio muy robusto—, me lleva a la conclusión de que los criminales que hoy ejercen control sobre el territorio nacional (las disidencias de las FARC, el ELN y los narcotraficantes) no querían tener a Miguel en el poder. Él iba a ser un estorbo para que ellos pudieran seguir delinquiendo como venían haciendo durante el gobierno de Gustavo Petro, quien les dio licencia y campo de acción para ejercer toda la criminalidad en el país, como lo hemos visto en estos cuatro años. Lamentablemente, sé que dentro de las mesas que se estaban llevando a cabo con la falsa ‘paz total’ se mencionó varias veces el nombre de Miguel. La Fiscalía está tratando de recopilar esas actas porque en esas mesas, donde estaba alias El Zarco Aldinever, se mencionó su nombre y es importante saber qué se habló ahí. Hay indicios de que los señalamientos eran porque Miguel iba a ser presidente, y él era un tipo que estaba preparado para liderar el conflicto en todas sus aristas: a nivel económico, político, social, en salud y, por supuesto, el más grave de todos, el tema de seguridad. Miguel era esa persona que no le daba garantías a los criminales. Se ha hablado también del apellido Uribe, pero yo creo que por ahí no es. Siento un dolor enorme cuando pienso en las tragedias que ha vivido su familia a lo largo de los años, pero esto tiene que ver con un tema mucho más de la persona que era Miguel que por su apellido. LEA TAMBIÉN ¿A usted la satisfacen las explicaciones que ha dado la Unidad Nacional de Protección (UNP) y el gobierno del presidente Gustavo Petro sobre esta desprotección del Estado?Lo del director de la UNP es una vergüenza. Una persona que tiene a cargo, nada más ni nada menos, que la integridad física y la protección de la vida de los colombianos es un tipo que no sabe ni dónde está parado, no sabe ni lo que dice ni lo que firma. Es vergonzoso realmente. Ha sido una forma de revictimizar a Miguel y a nuestra familia de una manera grosera. Miguel pidió protección, y pedir protección no es que le digan, mediante un acta firmada que tenemos en nuestro poder y que hace parte de las pruebas para imputar cargos por omisión, que tenía que dividir el esquema que poseía entre todo su núcleo familiar. El director le dijo que tenía siete personas a cargo de su protección y que debía distribuirlas en el núcleo familiar que lo componían Miguel, las tres niñas, Alejandro y yo; es decir, seis miembros. Lo primero que hicimos fue dejar a las niñas sin protección; el esquema principal se quedó con Miguel y yo me quedé con dos personas asignadas: una que manejaba y otra que nos acompañaba a Alejandro y a mí. Hoy vemos, por ejemplo, personas del Gobierno, como Laura Sarabia, que tienen 19 personas cuidándola, mientras Miguel, siendo precandidato de la oposición, tenía siete personas. Además, recién ocurrió el atentado, el director de la UNP salió públicamente asumiendo la responsabilidad de la desprotección de Miguel, pero después se echó para atrás. Vemos una falta de claridad y un irrespeto permanente.El país entero estuvo pendiente de la recuperación del senador Miguel Uribe Turbay. ¿Usted tuvo la esperanza de que realmente mejorara o la situación siempre fue tan crítica que no permitía tenerla?La esperanza es la capacidad de pensar que podemos seguir adelante y que las cosas buenas van a pasar. Tuve esperanza hasta el último momento, independientemente de qué tan crítica fuera la situación. La esperanza siempre estuvo en mi corazón, en el de mis hijos y creo que también en el de todos los colombianos. Sin embargo, Miguel tenía un daño muy grave en su cabeza; la bala hizo mucho daño. Tuvimos momentos en los que decíamos: “La vamos a lograr”, porque empezó a mostrar signos de recuperación importantes. Le quitaron la sedación en algunos momentos, lograba abrir los ojos, fijar la mirada, seguir algunas indicaciones, nos cogía la mano o le decíamos que moviera los pies y lo hacía. Haber tenido esos dos meses fue un regalo maravilloso que le debo a Dios y al amor de todos los colombianos. Estoy segura de que, a través de la oración, Miguel pudo sostenerse ese tiempo, lo cual fue fundamental para Alejandro, para mis hijas y para mí.Escuchamos versiones que decían que Miguel ya estaba caminando en la clínica y que todo era una estratagema política para victimizarlo y hacer campaña. ¿Usted qué opina de ese aprovechamiento político de una tragedia tan grande?La falta de sensibilidad y de empatía siempre va a estar en algunas personas, pero yo me quedo con la luz y con lo maravilloso que recibimos en esos dos meses. Me quedo con la imagen de un país entero orando y haciendo rosarios. Una cantidad de personas nos decían: “Yo nunca en mi vida he rezado y estoy rezando por Miguel”. LEA TAMBIÉN ¿Cómo ve la coyuntura del país y qué va a hacer María Claudia Tarazona el próximo 21 de junio en la segunda vuelta presidencial?Sin duda alguna voy a votar por Abelardo de la Espriella. Le pido a todos los colombianos que en este momento no titubeemos ni dudemos. El riesgo de perder el país que tenemos es enorme y yo no daría un chance a que eso pase. A quienes piensan votar en blanco o a quienes no se han decidido, les pido que reflexionen sobre el peligro tan grande que vive nuestra Nación y que se unan. Esto no es un tema menor; como he visto en varias publicaciones en redes sociales, esto se trata de la democracia contra la guerrilla, así de claro. Yo voto por Abelardo como ciudadana. No estoy en campaña ni hago parte de su equipo, pero como ciudadana hago un llamado a que nos unamos y votemos correctamente, porque el país no aguanta una segunda oleada de destrucción de un gobierno tan nefasto como este.El domingo usted publicó una columna en EL TIEMPO que miles de personas leyeron, pero, ¿cuál es su mensaje para Alejandro cuando tenga mayor conciencia de esta tragedia, para sus dos hijas y, en general, para Colombia?Más allá del dolor, de la tragedia y de la violencia, siempre es posible decidir hacer el bien. Al ser humano le pueden quitar todo, menos la última de las libertades: la de escoger hacer las cosas bien. Y nosotros vamos a honrar a Miguel. Alejandro, cuando tengas la edad para ver todo lo que pasó alrededor de tu papá, te digo, hijo, que vamos a honrar su nombre usándolo siempre para construir, para unir y para hacer el bien por Colombia. Siempre es posible tomar la decisión de generar amor y esperanza a quienes nos rodean; eso es lo más importante.Jhon TorresEDITOR PAÍS Sigue toda la información de Política en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













