El ejército marroquí se ha equipado con drones israelíes y turcos para rechazar los avances saharauis por el desierto con ataques como el que ha matado a un alto dirigente
Marruecos ha quebrado la línea sucesora del Frente Polisario al abatir en un ataque con drones al joven jefe militar y político Lahbib M. Abdelaziz, hijo de uno de los fundadores de la organización independentista. La desaparición de una figura que era vista como líder de futuro ha impactado al exilio saharaui en los campamentos de refugiados de Tinduf, en el suroeste de Argelia, en plena gira de mediación del enviado de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura. Con esta operación que parece llevar el sello de la inteligencia militar, Marruecos elimina a un dirigente clave para relevar a Brahim Gali, quien ejerce a los 80 años un tercer mandato consecutivo al frente del Polisario. Pero Rabat exhibe sobre todo ante el mundo músculo de su superioridad aérea incontestable tras 50 años de conflicto por la que fue la provincia española número 53, reforzada por la adquisición de más de 230 vehículos aéreos no tripulados en las últimas cuatro décadas.
Marruecos comenzó importando en 1980 drones de observación turcos e israelíes. Ahora los fabrica. A partir de 2000, utiliza aparatos artillados en el Sáhara Occidental en misiones de protección de sus tropas. Desde 2020, tras la ruptura del alto el fuego con el Polisario, las operaciones con vehículos aéreos no tripulados están siendo determinantes. “El recurso a los drones ha sido crucial para limitar las incursiones al este del muro de separación (que divide el territorio)”, precisa el consultor militar Abdelhamid Harifi, citado por el portal digital Medias 24. “No deciden una guerra por sí mismos, pero marcan la diferencia como herramienta de disuasión”, argumenta este experto.










