Un joven que desarrolló una enfermedad pulmonar por la contaminación del aire terminó creando un invento capaz de reducir hasta el 93% de las partículas tóxicas de los vehículos, y ahora su historia se hizo viral en las redes sociales.Fredrick Njoroge Kariuki, un estudiante keniano de 17 años, creó junto a su compañero Miron Onsarigo un innovador filtro llamado HewaSafi, que significa “aire limpio” en suajili, después de ver cómo familiares y amigos sufrían problemas respiratorios en Nairobi. Lo más sorprendente es que el sistema fue fabricado con materiales locales y de bajo costo como cáscaras de coco, mazorcas de maíz, cobre, materiales reciclados y algas espirulina vivas que funcionan como biofiltro. Las pruebas realizadas en minibuses de transporte público mostraron resultados contundentes, logrando reducir más del 93% de partículas contaminantes y disminuyendo considerablemente otros gases dañinos. Gracias a este proyecto, Fredrick acaba de ganar el Premio Earth de la región africana y ahora busca expandir el invento por todo el continente para ayudar a combatir la contaminación que marcó su propia infancia.Una historia increíbleTenían 17 años, vivían en Kenia y decidieron que el aire de su ciudad ya no podía seguir siendo así. Fredrick Njoroge Kariuki creció en Naivasha con bronquitis crónica. El aire espeso de los buses y motos que pasaban frente a su casa era parte de su vida desde pequeño "Dejé de pensar en la contaminación como un problema ambiental", contó. "Empecé a sentirla como algo que nos estaban haciendo directamente a nosotros".Junto a su compañero Miron Onsarigo, de Kisumu, donde la gente también se enfermaba por los gases de los vehículos, decidieron construir algo que pudiera cambiarlo. Sin laboratorio de alta tecnología. Sin materiales importados. Solo lo que encontraron cerca: cáscaras de coco, mazorcas de maíz, malla de acero, cobre, piezas de baterías viejas y una cámara con algas vivas.A ese filtro lo llamaron HewaSafi, que en swahili significa "aire limpio". Lo diseñaron en cinco capas, cada una capturando un tipo distinto de contaminante. Lo instalaron en cinco minibuses reales de Nairobi y durante semanas midieron los resultados con sensores en condiciones reales de tránsito.El filtro redujo las emisiones dañinas en un 93.3% El prototipo completo les costó el equivalente a unos 125 dólares.En mayo de 2026, Fredrick y Miron fueron nombrados ganadores regionales de The Earth Prize 2026 para África, una de las competencias ambientales más importantes del mundo para jóvenes de 13 a 19 añosCosto bajo y plan para producirLa diferencia de precio es otro punto clave de HewaSafi. Según el equipo, los filtros existentes cuestan 50.000 chelines, casi 390 dólares estadounidenses. El prototipo desarrollado por los estudiantes cuesta 16.288 chelines, unos 125 dólares estadounidenses.A pesar del reconocimiento, los jóvenes aún enfrentan dificultades para financiar el proyecto. La escuela brindó apoyo al equipo con orientación, materias primas, equipos electrónicos, acceso a internet e incluso un abogado para ayudarlos con el proceso de patentamiento.Los adolescentes planean producir 1200 filtros de escape en colaboración con artesanos locales del sector manufacturero informal. También tienen la intención de llegar a un acuerdo con una asociación de propietarios de minibuses (matatus), que representa a unos 8000 conductores, para probar los filtros en 200 vehículos.“ No quisiera ver a ningún otro niño sufriendo una enfermedad pulmonar crónica como la que tengo yo”, dijo Kariuki