Los profesores catalanes vuelven salir a la calle coincidiendo con la visita del Papa a Barcelona, buscando así dar eco a sus reivindicaciones, aunque la movilización se ha mantenido paralela al recorrido del Pontífice y no ha interferido en su llegada a la Catedral de Barcelona. Se trata de la jornada de huelga número 22 que protagonizan este año escuelas e institutos públicos (dos más si se suman las guarderías y la sexta que afecta a toda Cataluña). Los docentes esperan visibilizar su protesta, que toma forma en una manifestación al mediodía que ha partido desde plaza de Espanya y ha cruzado el centro de Barcelona hasta el Parlament. La marcha ha reunido 6.500 personas, según la Guardia Urbana, la cifra más baja de las seis convocatorias generales, seguramente por el cansancio del colectivo, los perjuicios econonómicos que acarrea soportar tantas jornadas de paro y por estar a 10 días del fin de curso. La manifestación ha estado plagada de referencias al pontífice y se han visto carteles donde se leían mensajes como “Dios proveerá… ¿pero Educación cuándo?”, “Señor, perdónalos porque no saben qué es un aula” o “Papa, descansa, los milagros ya los hacemos nosotros”. Los representantes de CGT incluso han montado un Mamamóvil, donde una activista, vestida de Pontífice, lanzaba proclamas y animaba a las masas. La marcha ha estado encabezada por los trabajadores en huelga del Ayuntamiento de Barcelona (bibliotecas, servicios sociales...) y se han encontrado con un grupo de trabajadores de la Nissan.Entre los manifestantes, había quien asistía con las reivindicaciones claras. “En las aulas seguimos sin recursos y necesitamos concreción. Necesitamos más recursos, menos ratios y mejorar las condiciones del personal. Estamos atendiendo desregulaciones físicas, sufrimos agresiones físicas a diario, los protocolos son poco concretos y estamos supliendo con nuestra voluntad tareas que no son propias, como las sanitarias. Estamos dejadas de la mano de Dios”, abunda Estívaliz, maestra de una escuela de educación espacial de Blanes, quien admite también que acaba su jornada “abatida, porque el día a día es muy duro”. Pero también hay quien defendía consignas generales como mejorar las guarderías, las ratios y la climatización. Los sindicatos admiten que es necesario revisar las reivindicaciones, aunque admiten que no será tarea fácil, teniendo en cuenta el elevado nivel de malestar entre los docentes. “Es verdad que, con este nivel de malestar, ninguna propuesta hubiera recibido una respuesta positiva”, ha admitido la portavoz de Ustec, Iolanda Segura, en referencia al preacuerdo cerrado hace 10 días, pero que los profesores rechazaron en una consulta.Segura ha explicado que Ustec ha iniciado un periodo de reflexión interno y en contacto con las asambleas de los centros “para establecer horizontes nuevos y saber hacia dónde hay que ir”. ¿Y ahora qué? El colectivo necesita saber qué objetivos plantear. La gente necesita darle sentido a la continuidad y establecer nuevos horizontes que ahora no tiene claros”, ha explicado antes de iniciar la manifestación. Por su parte, Marc Martorell de la Intersindical ha avisado que “las movilizaciones no pararán hasta que se solucione el conflicto educativo” y ha criticado al Govern por decir que “no hay dinero para tener a los centros en condiciones dignas, pero después se gastan miles de euros en la visita del Papa”. En este sentido, la CGT ha relacionado este evento con una promoción de la escuela concertada. Los docentes habían programado un mes de protestas durante el mes de mayo y la primera semana de junio. Parecía que el conflicto acabaría aquí, justo cuando el 29 de mayo los dos sindicatos mayoritarios, Ustec y Profesores de Secundaria (Aspepc), cerraron un preacuerdo con el Govern para aumentar el sueldo 400 euros al mes de aquí a cuatro años e incorporar 6.400 profesores y educadores en este mismo periodo. Pero tras someter el preacuerdo a consulta del colectivo, la sorpresa estalló el jueves cuando el 65% de los participantes votaron no al documento, reactivando así las protestas. El pasado viernes tuvo lugar la huelga general educativa que cerraba esa ola de un mesa de protestas, pero se anunció otra nueva, para este martes, coincidiendo con la visita del Papa. El rechazo al preacuerdo ha puesto de relieve también la desconexión entre los profesores que pisan el aula cada día y los aparatos sindicales. Muchos manifestantes se sentían distanciados de estos representantes y reivindicaban aspectos más allá de la subida salarial. En concreto, piden más recursos para atender a los alumnos con trastornos y consideran insuficientes las 6.400 dotaciones, lo que se traduce en un efectivo y medio por centro de aquí a cuatro años. Los docentes piden más personal y de forma más inmediata, además de un descenso de las ratios o solucionar el problema de las altas temperaturas en las aulas. A partir de ahora, los sindicatos quieren dar un paso más allá. “El modelo de escuela catalana no está funcionando, que ha precarizado las condiciones laborales y no está dando la atención a los alumnos. Es necesario un cambio estructural, las movilizaciones van de hacer grandes cambios. No estamos disfrutando de nuestra profesión, estamos sufriendo en las aulas”, ha asegurado Iolanda Segura. Para empezar a dar forma a esta reivindicación más global, se han convocado una manifestación el próximo domingo en Barcelona en que se busca la participación de otros colectivos, como los estudiantes o las familias.