El presidente en funciones de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP) afronta en estos momentos su discurso de investidura tras sus terceras elecciones como candidato en las que una vez más, no ha conseguido la mayoría absoluta. Por segunda vez ha pactado con Vox, como en 2022, si bien en 2024 el partido de Abascal dejó el gobierno.

“Con la investidura parlamentaria se formaliza un auténtico ”contrato de Legislatura“ y se dota al futuro gobierno de una legitimidad directa que le vincula con la voluntad expresada por nuestro pueblo”, ha anunciado. Mañueco ha adelantado además una legislatura de oposición al Gobierno central. “Con semejante ejemplo- ha dicho sobre este-, no resulta extraña esa oscura imagen de la política que se extiende en nuestra sociedad, viéndola sólo como una fuente de ruido, frases vacías o gestos sin trascendencia”. Así, ha afirmado que “el relato prima sobre los argumentos, la democracia se reduce a demoscopia y la propaganda sustituye a la razón”.

No ha faltado una referencia a la corrupción, la de los demás: Mañueco quiere “evitar que se normalice la degradación que hoy vemos en la vida política española” y se compromete a que España “no se acostumbre a incompetencia, a la corrupción y a la mentira”.