La escena, difundida por el Observatorio de la Tierra de la NASA, muestra el conocido Meteor Crater, también llamado Barringer Meteor Crater, situado entre Flagstaff y Winslow, en plena meseta del Colorado. Aunque hoy aparece como una depresión aislada en un paisaje árido, su origen remite a un impacto ocurrido hace unos 50.000 años. El organismo estadounidense explica que los cráteres de impacto existen en todos los continentes, aunque muchos han quedado erosionados, cubiertos o alterados por la actividad geológica. En este caso, la estructura de Arizona se mantiene excepcionalmente conservada, lo que la convierte en un laboratorio natural para estudiar cómo se forman estos rasgos en la Tierra y en otros cuerpos del sistema solar. Una cicatriz visible desde el espacio La imagen fue captada por el instrumento Operational Land Imager, a bordo del satélite Landsat 8. Desde esa perspectiva, el cráter aparece rodeado de tonos claros que corresponden a materiales expulsados durante el impacto, principalmente caliza Kaibab y arenisca Coconino. El Meteor Crater mide aproximadamente 1,2 kilómetros de ancho y alcanza unos 180 metros de profundidad. Según la NASA, el asteroide que lo originó era de hierro y pudo tener entre 30 y 50 metros de diámetro, una dimensión suficiente para excavar cerca de 175 millones de toneladas métricas de roca. David Kring, experto en cráteres de impacto del Lunar and Planetary Institute, advierte de la magnitud que tendría un fenómeno semejante en la actualidad: "Un evento de impacto de tamaño similar hoy podría destruir una ciudad del tamaño de Kansas City". La frase ilustra por qué estos vestigios geológicos también ayudan a comprender los riesgos modernos asociados a los asteroides. Un cráter que no es perfecto Aunque a simple vista puede parecer circular, la NASA destaca que el cráter no es exactamente redondo. Su contorno presenta una apariencia casi cuadrada debido a fracturas previas en la roca, orientadas de noroeste a sureste y de noreste a suroeste, que condicionaron la manera en que el terreno se abrió durante el impacto. Vista aérea cercana del cráter Barringer (Northern Arizona University) El paisaje que rodea al Barringer Meteor Crater tampoco era entonces como el actual. Cuando el asteroide golpeó Norteamérica, los humanos todavía no habían llegado a esa zona y el terreno de colinas arboladas estaba probablemente habitado por mamuts, mastodontes y perezosos terrestres gigantes. Hoy, aquella cicatriz permanece en medio del desierto, visible desde la superficie y desde la órbita. La escena, difundida por el Observatorio de la Tierra de la NASA, muestra el conocido Meteor Crater, también llamado Barringer Meteor Crater, situado entre Flagstaff y Winslow, en plena meseta del Colorado. Aunque hoy aparece como una depresión aislada en un paisaje árido, su origen remite a un impacto ocurrido hace unos 50.000 años.
La NASA mira a EEUU desde el espacio y encuentra un 'agujero' de hace 50.000 años que prueba un pasado violento
La NASA ha captado desde el satélite Landsat 8 una estructura circular en el norte de Arizona. Mide 1,2 kilómetros de ancho y alcanza los 180 metros de profundidad














