I. Asenjo
Actualizado a las 11:09h.
«Sanar no es poder con todo para no molestar, sino recordar que los vínculos seguros también se sostienen en la vulnerabilidad». Esta es una de las premisas que lanza en una de sus últimas publicaciones la psicóloga general sanitaria María Martín-Gamero Molina, quien reflexiona sobre el aislamiento emocional en determinados momentos, un mecanismo de defensa que según la psicología utilizamos para bloquear o separar el dolor y las emociones intensas frente a situaciones que nos sobrepasan.
En su reflexión advierte que «no es que seas una persona cerrada o desconfiada, es que quizás has aprendido que tu malestar es algo que molesta», por lo que el origen de esta reacción tiene un origen más complejo.
«Como si para que te quieran, tuvieras la obligación de estar siempre bien, alegre o disponible», indica la divulgadora, que sostiene que muchas personas han crecido en entornos donde sus emociones fueron minimizadas o consideradas excesivas. También puede influir haber asumido responsabilidades emocionales ajenas desde edades tempranas, lo que refuerza la tendencia a ocultar el propio dolor.











