Llora Estudiantes y festeja el Leyma Básquet Coruña en el final más agónico imaginable para un curso memorable en la segunda categoría del baloncesto español. El Obradoiro compostelano ya estaba en la ACB tras quedar primero tras 34 jornadas, pero la segunda plaza se dilucidó en un playoff que desembocó en una Final Four en la que también jugaron Palencia y Oviedo, un epílogo por el que pujó fuerte A Coruña para organizarlo. Estudiantes tiene urgencias y cumplirá la campaña venidera seis en un escalón que no le corresponde por historia y seguimiento, pero al Básquet Coruña le aprieta el ansia de gloria. Tras una efímera campaña en la ACB, en el regreso a Primera FEB se exigía el ascenso. Hay detrás casi 5.000 socios en una ciudad en la que el baloncesto siempre fue importante, pero que nunca logró asentar un proyecto. Ahora lo hay. Y en medio de un ambiente electrizante el equipo ha respondido: perdía de quince a poco más de cinco minutos del final y tuvo un balón para ganar el partido, se fue a la prórroga y allí ya no hubo réplica del conjunto madrileño.A Coruña vuelve a la ACB en una temporada memorable en la que se junta además el ascenso del Deportivo. La ciudad, con poco más de 250.000 habitantes, será la más pequeña de España con equipos de fútbol y baloncesto en la máxima categoría. En esa situación están apenas Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Vitoria y ahora se lo juega Málaga. El salto es también histórico para Galicia, que desde hace 32 años no tenía tres equipos en la ACB. Entonces los referentes eran Breogán, OAR Ferrol y Ourense. Ahora sigue el histórico equipo de Lugo y se agregan Obradoiro y Leyma Básquet Coruña.Pero el éxito llegó de manera revirada a pesar de firmar una temporada excelente. Básquet Coruña ganó sus doce primeros partidos en una competición llena de emboscadas, perdió en la última semana de diciembre en Santiago ante su más directo rival, que iba a remolque tras perder los dos primeros partidos de la competición. Coruñeses y compostelanos cayeron en un partido más antes de volver a encontrarse en el duelo de vuelta, decisivo. Obradoiro ganó en A Coruña en otro partido muy parejo y ya defendió su ventaja hasta el final. Abocó, en definitiva, a los naranjas a buscar el ascenso por el camino más complicado a pesar de haber perdido solo cuatro partidos en todo el año.El triunfo del Básquet Coruña es el de Carles Marco, aquel base de Valladolid y Joventut, entre otros, medallista de plata con la selección en 2003. “Todo me costó mucho como jugador y como entrenador también”, explicaba este domingo emocionado tras vivir una tensión que, reconocía, jamás había experimentado. Marco entrenó en la segunda categoría a Oviedo, Palencia y Girona antes de dar un paso atrás en el banquillo y convertirse en asistente de banquillos ilustres. Se curtió con Dusko Ivanovic en Estrella Roja, con Roger Grimau (presente este año en algún partido en el Coliseum) en el Barcelona, y la campaña anterior la cumplió como segundo de Tiago Splitter en el sorprendente París que impactó en el Euroliga. “Este tiempo me ha convertido en mejor persona y mejor entrenador”, reconoce.En París se empapó de un estilo que ha sido seña de identidad de un equipo construido desde las cenizas. Ni uno solo de los jugadores con los que se había estrenado el equipo en la ACB en la temporada 2024-25 (apenas siete victorias, dos de ellas a Madrid y Barcelona) siguió en el club. Marco levantó un equipo nuevo y le hizo jugar a todo trapo, rock and roll que busca el aro en los primeros segundos de posesión, en el que nunca hay un mal gesto por lo que pueda parecer una mala selección de tiro, un caos ordenado de intensa exigencia física en defensa y ataque que el entrenador gestiona con continuas rotaciones de jugadores. En definitiva, un showtime que ha generado un sentimiento de pertenencia y disfrute entre la gente que sigue el equipo y, sobre todo, ayuda a hacer afición porque el equipo tiene además una mentalidad que le fortalece en los momentos más complicados, por ejemplo cuando a ocho minutos del final del partido ante Estudiantes caían de quince puntos.Era uno de esos puntos en los que muchos caen en un bucle que les lleva a buscar culpables. Alguna protesta a los árbitros y varios lamentos activaron a Marco, que pidió un tiempo muerto y les exigió a sus jugadores que cambiasen la cara. “¿Qué hacemos? ¿Llorar o intentar ganar?”, les espetó. Y ahí se edificó una remontada que disgustó al mismísimo Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno se manifestó en redes sociales tras el partido para mostrar su decepción por la derrota de su equipo, Estudiantes, y felicitar al Básquet Coruña y por extensión al baloncesto gallego. Solo Cataluña, con cuatro equipos, tendrá más representación en la próxima ACB.
A Coruña, la ciudad que no deja de ascender
El éxito del baloncesto, que regresa a la ACB con el Leyma Básquet, se une al del Deportivo y convierte a la capital gallega en una de las seis con equipos de fútbol y basket en la máxima categoría








