La primera vez que la FIFA anunció pausas de refresco en los partidos de un Mundial, en 2014, el asunto acabó en los tribunales. Los futbolistas, preocupados por el calor y la humedad de Brasil, no se fiaban de la FIFA, que dejó la decisión de cada partido al criterio de sus servicios médicos. Acudieron a un juzgado de asuntos laborales y lograron que las paradas se fijaran como automáticas en el minuto 30 de cada parte si se alcanzaban los 32 grados. Doce años después, la FIFA ha decretado pausas de hidratación de tres minutos en el 22 de todos los partidos del Mundial 2026, independientemente de las condiciones de temperatura y humedad. El movimiento, anunciado por el “bienestar de los jugadores”, apunta a un cambio esencial en cómo se juega el fútbol: de tener dos tiempos de 45 minutos, como desde 1897, a cuatro cuartos de unos 22.El cambio de la FIFA, comunicado el 5 de diciembre del año pasado, abrió un camino que siguió tres meses después la Conmebol. El 5 de marzo contó que incluiría “una pausa de rehidratación de hasta 90 segundos en cada tiempo de juego” en todos los partidos de los dos torneos continentales de clubes que organiza, la Copa Libertadores y la Sudamericana. Como en el Mundial, la parada será automática: “No está relacionada con indicadores de temperatura ni con condiciones climáticas externas”.La IFAB, el organismo guardián de las reglas del fútbol, permite que el reglamento de las competiciones incluya paradas de entre 90 segundos y tres minutos, a las que llama “pausa de refresco”, aunque especifica: “Si se dan determinadas condiciones meteorológicas (temperatura y humedad altas)”. Aunque también entiende que extender las paradas a todos los partidos, muchos de los cuales se jugarán con calor y humedad altos, ayuda a homogeneizar las condiciones en las que se disputa el torneo. Esta estandarización también contribuye a ordenar y sacar más partido a la derivada televisiva a la que ambos organismos coincidieron en apuntar. La FIFA escogió para anunciar las pausas de rehidratación obligatorias una reunión en Washington con operadores televisivos de todo el mundo propietarios de los derechos. Ya en privado, el organismo presidido por Gianni Infantino distribuyó pautas sobre las retransmisiones, según adelantó The Athletic, que tuvo acceso a los documentos.Las televisiones podrán cortar las imágenes del campo y emitir publicidad, como sucede en los descansos. Tendrán que esperar 20 segundos desde que el árbitro señale la parada y regresarán 30 segundos antes de la reanudación, con lo que cuentan con una nueva ventana para anuncios de dos minutos y 10 segundos. También tienen la opción conservar la señal del estadio y dividir la pantalla para lanzar publicidad en una parte. En ese caso, solo pueden mostrar patrocinadores oficiales de la FIFA.La Conmebol ha incluido indicaciones audiovisuales en el reglamento de sus competiciones en el que introduce la pausa de 90 segundos en cada tiempo. En la Libertadores y la Sudamericana no se cortan las transmisiones. Las cámaras se acercan a la reunión de jugadores con los técnicos en la banda. “Además de su función deportiva y fisiológica, este momento permitirá mostrar el juego desde una perspectiva más cercana”, dice el texto.Precisamente lo que sucede en la banda en esas paradas supone una modificación en la esencia de lo que el fútbol ha sido durante más de siglo y medio, algo que ya se ha comprobado desde que existe este mecanismo supeditado a las condiciones de temperatura y humedad. La decisión de la FIFA y la Conmebol supone la institucionalización de unas paradas que los entrenadores han usado como tiempos muertos con los que han conseguido influir en el desarrollo de los partidos.Le sucedió al Real Madrid durante el Mundial de Clubes del verano pasado en EE UU, donde se hacían paradas de refresco con calor y humedad excesivos. Xabi Alonso ayudó a cambiar la dinámica de varios encuentros con sus indicaciones en las pausas. Contra el Pachuca, Asencio vio una roja en el minuto 7 y el equipo no encontraba el sitio. Cuatro minutos después de la parada, Bellingham marcó el 1-0 y acabaron ganando 3-1. “Hemos hablado después de la expulsión de que se juntaran”, explicó Xabi. “Y que una vez que sobrepasáramos, podían incorporarse. No es algo que hayamos hecho durante la semana, lo hemos hablado en el cooling break”.No todos los entrenadores están de acuerdo con el cambio. El seleccionador francés, Didier Deschamps, cargó contra estos cortes en una entrevista televisiva al final del amistoso que jugaron el 26 de marzo contra Brasil en Boston, en el que se paró tres minutos en cada tiempo: “Está bien para ustedes como cadena de televisión, para tener una pausa publicitaria, pero esos tres minutos cambian por completo el fútbol. Da igual el equipo. Si está pasando por un buen momento, tres minutos lo cortan todo”.Para las televisiones, en efecto, se trata de un cambio muy valioso, como explica Mercedes Blánquez, líder de márketing y publicidad de Movistar+: “Se trata de espacios cualificados para la publicidad. En nuestra estrategia como soporte ponemos mucho foco en que los cortes publicitarios sean de alto valor tanto para el usuario como para las marcas; pausas más cortas que generen más atención y notoriedad”, dice.Desde este lado del negocio, el de las televisiones, resulta muy útil saber de antemano que en todos los partidos habrá pausas de tres minutos en cada tiempo. La previsibilidad simplifica la comercialización y les gustaría que la nueva estructura de cuatro cuartos se mantuviera más allá del Mundial. “Es clave”, dice Blánquez, “que se incluya en los tiempos y activos publicitarios que los licenciatarios de los derechos de televisión puedan monetizar, y que les ayude a rentabilizar las altas inversiones en dichos derechos”. La FIFA y la Conmebol han abierto el camino a una nueva manera de vender el fútbol y de jugarlo, y el Mundial funcionará también con gigantesca prueba de concepto.