Edson Dávila sonríe casi todo el tiempo. Sonríe cuando recuerda que llegó a la televisión como bailarín, cuando habla de sus años haciendo personajes en “El gran show”, cuando cuenta que alguna vez fue extra, cuando admite que no era el primero en aprenderse las coreografías, pero sí uno de los que más personalidad tenía. Sonríe incluso cuando habla de los días difíciles. Dice que no sabe vivir de otra manera. Que cuando está mal prefiere ir a trabajar, encontrarse con sus amigos del canal, hacer chacota, reírse y no quedarse quieto.