Entre el 8 y el 11 de junio de 2026, la costa de El Salvador experimentará condiciones marítimas inusuales: olas de hasta 2.5 metros de altura y velocidades que alcanzan los 60 kilómetros por hora superan ampliamente los valores habituales reportados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).
Las calles inundadas de Acajutla y la evacuación preventiva de residentes marcaron este lunes, después de que el fuerte oleaje alcanzara viviendas cercanas a la playa. La situación llevó a la Dirección General de Protección Civil a cerrar el acceso a la zona costera y a recomendar máxima precaución a visitantes y habitantes.Las autoridades locales, encabezadas por el alcalde de Sonsonate Oeste, Chris Alemán, confirmaron la presencia de agua acumulada en sectores próximos a viviendas y el monitoreo constante en comunidades como Las Atarrayas, La Coquera y Monzón. El funcionario detalló que el equipo de Protección Civil Municipal, en coordinación con la Policía, la Marina Nacional y el Cuerpo de Agentes Municipales, mantiene una vigilancia activa para responder a cualquier emergencia derivada del incremento del oleaje.PUBLICIDADEntre el 8 y el 11 de junio de 2026, la costa de El Salvador experimentará condiciones marítimas inusuales: olas de hasta 2.5 metros de altura y velocidades que alcanzan los 60 kilómetros por hora superan ampliamente los valores habituales reportados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Esta variación responde, según la cartera de Estado, a tormentas extratropicales generadas frente a la Antártida, que afectan directamente al litoral salvadoreño.La fuerza del mar no solo ha causado inundaciones en las zonas altas de las playas; también generó incidentes como el rescate de una mujer de ochenta años en la playa Las Atarrayas, también en Acajutla.PUBLICIDADEquipos de Protección Civil y cuerpos de socorro lograron auxiliarla tras ser sorprendida por la marea alta, en un operativo que evitó consecuencias fatales. Este hecho subraya el peligro de acercarse al mar durante la presencia de oleaje elevado, especialmente para personas mayores.El cierre de las playas y la restricción de actividades en la franja costera obedecen a una estrategia preventiva que busca reducir riesgos tanto para residentes como para turistas. Las autoridades que declararon alerta naranja en todo el país, con especial cuidado en la zona costera del territorio salvadoreño. Las autoridades explicaron que la decisión se fundamenta en los pronósticos oficiales. De acuerdo con el ministro de Medio Ambiente, Fernando López, se anticipan lluvias continuas y acumulados diarios superiores a 50 o 60 milímetros en el territorio nacional, con especial énfasis en la zona costera.PUBLICIDADEn La playa Garita Palmera, en la franja costera que conecta los departamentos de Sonsonate y Ahuachapán, también se registró este lunes una crecida de marea que fue reportada por residentes y pescadores de la zona.El video muestra la crecida de marea en Playa Garita Palmera, en la costa de Sonsonate y Ahuachapán. Las imágenes capturan olas blancas y espumosas que rompen con fuerza sobre la arena oscura. El agua cubre una extensión de la orilla que supera lo habitual, alcanzando áreas cercanas a la vegetación costera. Se observan personas descalzas y dos embarcaciones varadas en la playa, con dos perros cerca de una de ellas. Este registro documenta el evento observado por residentes.Las autoridades recalcan la importancia de atender las indicaciones de los guardavidas y cuerpos de socorro ante la persistencia de condiciones meteorológicas adversas.Varios medios de comunicación locales también reporaron un fuerte oleaje en la playa Las Tunas, en el departamento de La Unión, al oriente del país, lo que produjo inundaciones en viviendas y comercios, sin daños personales. De acuerdo a las autoridades locales, la recomendación es clara: evitar cualquier actividad en la zona costera durante los días de mayor riesgo y mantenerse atentos a los comunicados oficiales.PUBLICIDAD Las autoridades, además, advierten que en caso de marea alta pueden registrarse inundaciones en viviendas temporales o permanentes, así como el volcamiento de embarcaciones que ingresan desde la playa. En marea baja, el peligro se traslada al rompimiento de amarras y la posibilidad de ahogamientos.La situación de la zona cosera ilustra cómo un fenómeno natural, como el mar de fondo, puede transformar la cotidianidad de las comunidades costeras y exigir respuestas coordinadas entre instituciones. Hasta el momento, las autoridades reportan que el monitoreo y la respuesta oportuna han evitado daños mayores, aunque el estado de alerta se mantiene mientras no disminuya la fuerza del oleaje.PUBLICIDADEl llamado de las autoridades es a priorizar la seguridad y a no subestimar los riesgos que imponen los fenómenos climáticos sobre el litoral salvadoreño.
















