El Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pondrán a consideración de sus respectivos directorios durante la próxima semana un paquete de garantías por más de US$2500 millones destinado a respaldar una operación con la que la Argentina buscará refinanciar parte de sus vencimientos de deuda en dólares.Según confirmaron a LA NACION fuentes al tanto de las negociaciones, el directorio del BM tiene previsto reunirse el 16 de junio para analizar una garantía por un monto superior a los US$2000 millones, mientras que el board del BID hará lo propio un día después para aprobar otro respaldo cercano a los US$550 millones.Las aprobaciones forman parte de una estructura financiera que el ministro de Economía, Luis Caputo, negocia desde hace meses con organismos multilaterales y un grupo de bancos internacionales para obtener financiamiento por alrededor de US$4000 millones, con vencimiento en 2032 y tres años de gracia para el pago de capital e intereses.La operación fue anticipada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el informe técnico que acompañó la aprobación de la segunda revisión del programa con la Argentina. Allí, el organismo sostuvo que el Gobierno se encuentra en la etapa final de un acuerdo con bancos internacionales respaldado por garantías de organismos multilaterales por entre el 40% y el 95% del monto total.De acuerdo con las fuentes consultadas, entre las entidades que participan de las conversaciones aparecen JPMorgan, Citi, Bank of America y Santander, aunque también podrían incorporarse otros bancos europeos y compañías aseguradoras internacionales. El objetivo es conformar un sindicato financiero que permita extender los plazos de la deuda argentina a un costo significativamente inferior al que enfrentaría el país en una colocación tradicional en los mercados internacionales.La ingeniería financiera apunta a reemplazar vencimientos de corto plazo por financiamiento más largo y barato. Con un riesgo país que todavía se ubica por encima de los 500 puntos básicos, una emisión soberana en dólares exigiría tasas cercanas o superiores al 9% anual. En cambio, las líneas garantizadas por organismos multilaterales podrían conseguir costos considerablemente menores, en torno al 6%, y plazos más extensos.La iniciativa forma parte de la estrategia que el Gobierno presentó ante el FMI para cubrir los compromisos de deuda hasta las elecciones presidenciales de 2027. Además de este préstamo garantizado, el programa financiero contempla emisiones de bonos en dólares en el mercado local, operaciones de repo con bancos internacionales y eventuales ingresos provenientes de privatizaciones.El propio FMI destacó que estas operaciones “extienden la duración de la deuda externa y reducen los costos de endeudamiento”, aunque advirtió que también incrementan el peso relativo de acreedores con prioridad de cobro en escenarios adversos.En el Palacio de Hacienda sostienen que el esquema permitirá afrontar los pagos de capital previstos para julio de este año, y para enero y julio de 2027 sin necesidad de volver al mercado internacional de deuda en condiciones que consideran todavía poco convenientes para el país.En un informe reciente, JP Morgan sostuvo que el gran desafío será construir “antifragilidad” antes de 2027, es decir, llegar a la próxima elección presidencial con más reservas, vencimientos cubiertos y distintas fuentes de financiamiento que permitan atravesar los comicios sin tensiones severas en el dólar. “El desafío central es asegurar fuentes de financiamiento antes de la elección presidencial”, advirtió el banco estadounidense, que estimó que, aun con un rollover del 100% de la deuda en pesos, la Argentina enfrenta una brecha de financiamiento cercana a US$10.000 millones en 2027. Esa cifra podría reducirse a la mitad si el Banco Central logra refinanciar los vencimientos de las operaciones repo que mantiene con bancos internacionales.Deuda oficialMinisterio de EconomíaLuis Caputo