Lo que ocurrió este fin de semana entre María Eugenia Vidal y el gobierno de Javier Milei no fue un cruce circunstancial ni una escaramuza menor en la previa electoral. Fue la manifestación más nítida hasta ahora de una fractura que lleva meses gestándose en silencio y que, cuando finalmente se expresa, lo hace con los métodos más elocuentes posibles: el archivo judicial, el comunicado viral y el meme como réplica. Una disputa de fondo resuelta con las herramientas del ecosistema digital. Y en esa elección de herramientas reside, precisamente, el dato político más revelador del episodio.
El detonante fue una entrevista que Vidal concedió el jueves 5 de junio a Infobae. La exgobernadora bonaerense comparó la situación de Manuel Adorni con el funcionamiento del gobierno de Mauricio Macri y, consultada sobre si el exjefe de Gabinete Marcos Peña podría haber atravesado una polémica similar, fue categórica: "Nunca, nunca. Estoy segura que nunca".
También sostuvo que Macri no hubiera permitido tener un jefe de Gabinete que durante más de dos meses no puede explicar su declaración jurada. La respuesta oficial llegó el sábado bajo la forma de un comunicado de la Oficina de Respuesta Oficial titulado "La hipocresía de María Eugenia Vidal", donde se enumeraron sus causas judiciales con la precisión selectiva que caracteriza a ese tipo de documentos. Vidal respondió ese mismo domingo con un posteo en X que ironizaba: "Seguimos esperando la declaración jurada de Adorni", acompañado de una imagen de un esqueleto en posición de paciente espera.














