Carlos RuizBarcelona 08/06/2026 15:07 Actualizado a 08/06/2026 18:24 Los aficionados y los jugadores daneses revivieron ayer la angustia que sintieron hace un lustro, pero en esta ocasión la situación de Christian Eriksen era muy diferente. El veterano jugador, de 34 años, volvió a desplomarse en el minuto 65 del amistoso entre Dinamarca y Ucrania como en el duelo contra Finlandia de la Eurocopa del 2021. Sin embargo, esta vez el centrocampista tenía “un seguro de vida” gracias al desfibrilador interno que lleva instalado.Eriksen sufrió hace cinco años una parada cardíaca en pleno partido que puso en jaque su vida, salvada solo por la rápida intervención médica. “Tuvo una fibrilación ventricular, que es de las más graves. Si no actúas antes de 10-12 minutos, el paciente muere. Tuvo la suerte de que en el mismo terreno de juego se le hizo una cardioversión, es decir, alguien tuvo un desfibrilador a mano”, recuerda para La Vanguardia el doctor Josep Brugada, consultor senior de cardiología del Hospital Clínic y profesor de la Universidad de Barcelona.El dispositivo detecta la anomalía, carga unas baterías que tiene entre 3 y 8 segundos y da un choque eléctrico, lo mismo que le hicieron externamente en el 2021 pero de forma interna”Josep BrugadasConsultor senior de cardiología del Hospital ClínicEse desfibrilador externo le devolvió a la vida y ayer, en el EWII Park de Odense, el jugador del Wolfsburgo no necesitó de nadie para recuperar la conciencia, solo asistido por el desfibrilador interno automático que lleva en el corazón tras su primera afección cardíaca. “El dispositivo detecta la anomalía, carga unas baterías que tiene entre 3 y 8 segundos y da un choque eléctrico, lo mismo que le hicieron externamente pero de forma interna”, señala Brugada, una eminencia en arritmias que destaca la “tecnología muy avanzada y eficiente” de estos aparatos, “utilizados desde hace 30 años”.Lee tambiénTras desplomarse en el 2021 en el Parken de Copenaghe, Eriksen tuvo que abandonar el Inter de Milán porque la legislación italiana no permite practicar el deporte de élite con un desfibrilador automático. El danés tuvo que emigrar a Inglaterra, donde la normativa es más laxa, para jugar en el Brentford y el Manchester United. Ahora, en el ocaso de su carrera, juega en Alemania. Creo que alguien que ha tenido una parada cardíaca y lleva un desfibrilador no tendría que seguir haciendo deporte de competición”Josep BrugadasConsultor senior de cardiología del Hospital Clínic“La gran discusión médica mundial es si es más arriesgado hacer deporte después de sufrir una arritmia. En algunos países ven suficiente llevar un desfibrilador. Consideran que está protegido y tiene derecho a hacer un esfuerzo”, comenta Brugada, que es más estricto en este asunto: “El desfibrilador es un seguro de vida, pero no lo quieres utilizar. Creo que alguien que haya tenido una parada cardíaca y lleva un desfibrilador no tendría que seguir haciendo deporte de competición”.