El destello iluminó el cielo por una fracción de segundo. Después llegó un estruendo tan fuerte que hizo pensar a varios moradores que se trataba de una explosión. La tarde del domingo 7 de junio, un rayo impactó en la parte superior de un condominio de la cuarta etapa de la Alborada, en el norte de Guayaquil, y causó momentos de angustia entre quienes se encontraban dentro y fuera de la vivienda.A las 18:40, José González acababa de llegar a su hogar junto a su esposa e hijos. La familia regresaba desde Entre Ríos, en Samborondón, donde tenía previsto participar de una procesión que fue suspendida por las lluvias que afectaron distintos sectores de la ciudad y cantones vecinos.PublicidadMientras su esposa y su hijo subían al departamento, González permaneció en la planta baja descargando algunas pertenencias del vehículo. En ese instante ocurrió el impacto.“Fue similar a una bomba. Mi mujer, que estaba en el segundo piso, bajó llorando porque pensó que me había pasado algo”, relató.Según González, al escuchar el estruendo creyó inicialmente que algún vecino había encendido fuegos artificiales. PublicidadPublicidadSin embargo, al observar la reacción de varias personas que miraban hacia la parte alta del edificio, comprendió que algo había sucedido en su vivienda.El rayo golpeó el balcón superior del inmueble, donde se encuentran los tanques elevados que abastecen de agua a las familias que habitan el condominio. La descarga desprendió fragmentos de cemento que salieron proyectados en distintas direcciones. Varios pedazos cayeron a una vía aledaña.Publicidad“Fue cuestión de suerte. Dios decidió que ese no era mi día. Parecía una zona de guerra después de que cayó el rayo”, expresó.Dentro de la vivienda se encontraban tres personas cuando ocurrió el incidente. Ninguna resultó herida. González aseguró que, pese a la magnitud del impacto, no se registraron afectaciones en los servicios básicos ni daños de consideración en el resto de la estructura.“Tenemos luz y agua. Revisamos todo y no hay problemas. No hay grietas ni afectaciones estructurales. Solo fue un daño puntual”, indicó.PublicidadEl estruendo movilizó rápidamente a los vecinos del sector. Decenas de personas salieron de sus casas para averiguar qué había ocurrido. Mientras intentaba asimilar lo sucedido, González respondió las preguntas de quienes se acercaban al lugar.Algunos residentes incluso creyeron que se trataba de un atentado debido a la intensidad del ruido.“Yo también pensé que era una bomba. Mi esposa bajó llorando porque pensó que yo había muerto”, recordó.Preocupado por la posibilidad de que algún fragmento desprendido pudiera caer sobre la vía, González acudió a un UPC cercano para reportar la emergencia. Los policías gestionaron el aviso al ECU911 y a los organismos de respuesta correspondientes.Además, le facilitaron conos de seguridad para restringir el paso de vehículos y peatones cerca de la zona afectada.La mañana de este lunes 8 de junio, el propietario permanecía en los exteriores de la vivienda coordinando medidas preventivas mientras albañiles retiraban los restos de material que habían quedado inestables tras el impacto.Los trabajos se concentraron en remover cualquier parte que pudiera desprenderse y representar un riesgo para quienes circulan por el sector.Posteriormente, se tenía previsto realizar una revisión técnica más detallada y ejecutar reparaciones en el área afectada. González estima que los costos podrían rondar los mil dólares, aunque esperaba una evaluación especializada para determinar el monto definitivo.El propietario insistió en que los daños fueron únicamente materiales. Ni los tanques elevados ni otras partes del edificio presentaron afectaciones graves.“Lo importante es que no había nadie en ese balcón. A veces uno sube por ahí. Esta vez no estaba nadie. No era mi día ni el de mis hijos. Lo que se dañó son cosas materiales que se pueden arreglar”, manifestó.El incidente ocurrió en medio de una intensa jornada lluviosa en Guayaquil. Según Alex Anchundia, gerente de Segura EP, en apenas dos horas cayó una cantidad de lluvia equivalente a la que normalmente se registra durante todo el mes de mayo.Las precipitaciones continuaron durante la madrugada y la mañana de este lunes, provocando acumulación de agua en varios sectores de la ciudad y congestión vehicular en avenidas principales.Entre las novedades reportadas por los organismos de respuesta constó precisamente la afectación estructural causada por la caída del rayo en una vivienda ubicada en la avenida José María Roura, diagonal al UPC de la cuarta etapa de la Alborada.Pese al susto y a los daños ocasionados por la descarga eléctrica, la emergencia no dejó víctimas. “La verdad fue cuestión de suerte. Todos estamos bien y eso es lo más importante”, concluyó.