Vitoria (EFE).- El 60 % de asociaciones de mayores incluyen entre sus actividades el conocido como ‘bingo social’, una iniciativa feminizada y arraigada en Euskadi que aporta socialización y enciende en este colectivo la «chispa» que supone ganar apenas 40 céntimos al contrario, pero que es considerada «competencia desleal» por las empresas profesionales del bingo.

Los cartones a veinte céntimos que jugaban los usuarios del hogar de jubilados de Santutxu de Bilbao se convirtieron a principios de año en objeto de polémica.

La Ertzaintza se presentó en las instalaciones para advertir de que se enfrentaban a multas de 60.000 euros si mantenían la actividad tras la denuncia de un salón de juego.

El PP decidió llevar al Parlamento Vasco una reforma legal dirigida a cambiar la actual norma del Juego. Su fiinalidad es permitir que centros de mayores y de otras asociaciones sociales puedan jugar al bingo como una actividad sin ánimo de lucro.

Para guiar a los parlamentarios en esta modificación, han pasado este lunes por la comisión correspondientes representantes de distintos agentes implicados. Entre ellos, el portavoz de la Asociación de Bingos de Euskadi, Pedro Jiménez. Para él, esta práctica supone «competencia desleal» para sus negocios.