Uno de los fenómenos más inquietantes de la temporada de baño en las costas es la irrupción de las medusas cerca del litoral, sobre todo en el Mediterráneo. El dolor y las reacciones alérgicas por su picadura, o por el simple roce con sus tentáculos, provoca el cierre de playas en cuanto se divisa un banco de esta especie marina. Para evitarlos, dos grupos de investigación pertenecientes a la universidad de Alicante (UA) y la Politècnica de València (UPV) acaban de patentar un sistema de sensores formados por un generador de frecuencia y una bobina que, instalado en una boya, puede frenar el avance de las medusas hacia el litoral. El dispositivo también puede aplicarse a “instalaciones industriales que absorben agua de mar” para sus desarrollar funciones, como “desaladoras, centrales térmicas o centrales nucleares”, señala César Bordehore, profesor del departamento de Ecología de la UA y uno de los investigadores de este proyecto.El dispositivo, que ya ha sido patentado, nació “hace unos años”, a partir de un trabajo conjunto entre el grupo que dirige Bordehore, de Ecología Marina y Contaminación Marina, y el de Jaime Lloret, del Instituto de Investigación para la Gestión Integrada de Zonas Costeras de la UPV. “Decidimos probar si había algún tipo de onda electromagnética que pudiera incidir en las medusas”, explica Bordehore, ya que sus desplazamientos se basan en pulsaciones mediante las que contraen las umbrelas, su cuerpo superior, para crear los flujos de agua que las impulsan. Tras una serie de intentos, descubrieron que, mediante la aplicación de electrofrecuencias “los ejemplares frenaban su movimiento, y se hundían o salían a la superficie” marina o “aumentaban de velocidad”.Este estudio desembocó en una boya flotante en la que se introducen “más o menos emisores con mayor o menor potencia”, en función del área que se desea controlar. Ante la llegada de un banco de medusas, los generadores de frecuencias pueden enviarlas hacia el fondo marino, con lo que evitarían su avance, o también hacerlas flotar en superficie, “con lo que los bañistas podrían detectarlas y evitar su picadura”. En ambos casos, las corrientes marinas las alejarían del dispositivo, con lo que las medusas volverían a la normalidad y no sufrirían daño alguno. “La tecnología es totalmente inocua y sostenible”, asegura el profesor universitario, “ya que genera un efecto disuasorio inmediato a las medusas” sin “producir ningún residuo que afecte al medio marino”. Y “a diferencia de las barreras físicas, sin efectos negativos para el resto de especies”.Pero la aplicación turística no es la única que han encontrado los creadores de este dispositivo. Bordehore recuerda el caso de un portaaviones nuclear norteamericano, el USS Ronald Reagan, que en 2006 estuvo a punto de generar una catástrofe nuclear en aguas de Brisbane (Australia) a causa, precisamente, de esta especie marina. Según las investigaciones realizadas en aquel caso, el coloso de la armada norteamericana, que succiona agua marina para refrigerar los reactores principales, se vio obligado a apagar de emergencia su reactor porque 800 kilos de medusas atascaron sus condensadores. “También ha habido paradas de emergencia por el mismo motivo en centrales térmicas y nucleares de Francia, Suecia o Escocia”, recuerda Bordehore, “y en desaladoras de Chile”.“Es un riesgo poco probable”, tranquiliza el científico, “pero puede causar pérdidas de millones de euros o la bajada de la potencia eléctrica de toda una región” suministrada por alguno de estos tipos de instalaciones industriales. El escudo antimedusas patentado también evitaría estas contingencias. “Generalmente, estas instalaciones toman el agua a una determinada profundidad”, cuenta Bordehore. “y los buques lo efectúan fondeados en bahías con aguas encalmadas”. Mediante los impulsos electromagnéticos, “se puede enviar a las medusas del entorno hacia el fondo marino o la superficie”, como en el caso de las zonas de baño, “y así se evitaría que se pudieran absorber”.Ya con la patente activada, la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación de la UA ha lanzado una oferta tecnológica para que “las empresas que deseen producir el dispositivo para su explotación comercial lo desarrollen bajo nuestra supervisión”, declara el investigador de la entidad académica alicantina.
Boyas antimedusas para evitar picaduras en las playas y también catástrofes nucleares
La Universidad de Alicante y la Politècnica de València patentan un sistema que frena el movimiento de esta especie marina con campos electromagnéticos










