Alexander Zverev tocó el cielo con las manos en el polvo de ladrillo de París. El tenista alemán venció este domingo al italiano Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1 en una dramática final en el Estadio Philippe Chatrier, rompió la pesada maldición que lo perseguía en los torneos más importantes del circuito y se quedó con la mítica Copa de los Mosqueteros.

Alexander Zverev - AFP

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El partido arrancó a pedir de boca para el número tres del mundo, quien aprovechó los lógicos nervios de un Cobolli que disputaba la primera gran final de su vida. El primer set fue un monólogo de "Sascha", que se lo llevó por un aplastante 6-1 apoyado en la enorme efectividad de su primer servicio y una asombrosa solidez desde el fondo de la cancha.

Sin embargo, el italiano reaccionó a tiempo, se soltó con su derecha y emparejó las acciones en el segundo parcial por 6-4. Lo que parecía un tramite para Zverev, empezó a complicarse para la mitad del partido y a pesar de que el germano recuperó el control en el tercero, la revelación del torneo no se dio por vencida y forzó el parcial decisivo tras quedarse con un infartante tie-break en el cuarto chico.