Roland GarrosVence en cinco sets en la cuarta final 'grande' de su vida y a los 29 a�os eleva su figura en el tenisZverev, despu�s de ganar Roland Garros.AFPActualizado Domingo,

junio

20:06Hace d�as, no tantos, Alexander Zverev se miraba al espejo y no encontraba nada. Una idea le rondaba la mente: nunca ser� campe�n. Y no ten�a sentido. "Me siento vac�o", reconoci� el pasado verano, tras perder en primera ronda de Wimbledon. Un hombre de casi dos metros, con el mejor saque de su generaci�n, con un rev�s que dobla la trayectoria de la bola, confesando que estaba "en un agujero", "sin alegr�a", que "se sent�a solo". Desde ni�o dedic� su vida a ganar a lo grande, a ganar un Grand Slam, y lo ten�a todo para conseguirlo. Pero al borde de los 30 a�os su biograf�a era un recopilatorio de derrotas memorables.Este domingo en Roland Garros por fin enterr� ese malditismo.En la final ante Flavio Cobolli venci� por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1 en cuatro horas y 16 minutos y elev� su figura en el tenis de una vez por todas. Ahora ya tiene su Grand Slam. Tipo fr�o como pocos, en cuanto el italiano mand� el remate definitivo fuera de la pista, Zverev se desplom� sobre la arcilla de la Philippe-Chatrier y rompi� a llorar como un ni�o. Hab�a perdido tres finales de forma dram�tica -la m�s cruel, aquella del US Open de 2020, cuando ten�a dos sets de ventaja sobre Dominic Thiem y el partido se le fue de las manos- y a la cuarta no se le escap�.Esta vez no estaban ni Carlos Alcaraz ni Jannik Sinner, sus dos �ltimos verdugos, pero la ausencia no le resta m�rito. El deporte es as�, el tenis es as�: cuando otros sufren lesiones o atraviesan d�as grises, hay que saber aprovechar el hueco.Durante todo el torneo Zverev se mostr� s�lido, y en la final no perdi� la compostura, que ya fue mucho. Cobolli se agarr� a la oportunidad con u�as y dientes, le arrastr� hasta el quinto set, y el alem�n supo aguantar, hacer lo suyo, resistir. No fue su partido m�s brillante, ni de lejos, pero fue suficiente.Tras un primer set en el que los nervios paralizaron al italiano, Cobolli destap� sus mejores argumentos: esa derecha detonadora, esa velocidad de movimientos, y devolvi� la final a la igualdad. Fue una situaci�n inc�moda para Zverev, pero nada comparado con lo que vendr�a despu�s. Sereno para anotarse el tercero, el tie-break del cuarto set hubiera enloquecido a cualquiera. De tenerlo todo controlado a verse por detr�s por culpa de sus propios errores -del 1-3 al 5-3-, entre ellos una doble falta en el momento m�s inoportuno. Celebr� Cobolli. Y Zverev pudo haber pensado entonces que otra vez, que su destino era la derrota, que se le escapaba otro Grand Slam de la peor de las maneras.Para entonces ya sent�a calambres. Sus desplazamientos en la pista se hab�an vuelto lentos, rob�ticos, extra�os. Cobolli se lanzaba hacia el t�tulo como un cicl�n y a �l le persegu�a su maldici�n. �Qu� pas�? Que Zverev demostr� haber madurado. En el quinto set impuso su regularidad, sus golpes, su car�cter, y se llev� el t�tulo sin permitir m�s incertidumbre.