Lima. Enviado especial. Jornada de neblina y ráfagas de frío en Lima. A las siete de la mañana, los colegios electorales iniciaron una elección crucial de segunda vuelta que determinará el presidente de Perú por los próximos cinco años entre la derechista Keiko Fujimori y el ultraestatista Roberto Sánchez. No hubo tumultos ni el caos de ocasiones anteriores.Las urnas cerrarán a las cinco de la tarde (dos horas más en Argentina). Organizaciones como Transparencia y la encuestadora Ipsos prometen que a las 20:00 locales (22:00 de nuestro país) habrá indicadores de conteo rápido que señalarán, "en un 99 por ciento", según dicen, al ganador. Los resultados oficiales, en cambio, estarán recién a mitad del mes de julio.Las últimas encuestas —siempre relativas y que no deben tomarse como un dato definitivo porque suelen fallar— muestran un empate total entre ambos postulantes, con diferencias mínimas para uno y otra que apenas rozan el margen de error. Según los especialistas en opinión pública consultados por Clarín, la decisión dependerá de los indecisos y también se debe considerar el voto desde el exterior, que suma poco más de 1.200.000 peruanos, el cual es considerado definitorio y no ha sido medido.Los centros de votación en distritos limeños como Miraflores y Los Olivos registraron colas fluidas desde temprano, según pudo observar Clarín en una recorrida. En una de esas filas, una joven veinteañera le comentó a este enviado que no estaba interesada en votar y, si lo hacía, era para evitar la multa. “Nos llevaron a decidir entre dos que no queremos”, sostenía, señalando que ese sentimiento lo comparte con la mayoría de sus amigos de la misma edad.Los candidatos, efectivamente, se presentan con una fuerte carga de rechazo. El dirigente de izquierda llegaba abrazado al expresidente Pedro Castillo, derribado del poder tras intentar un golpe de Estado. El gobierno de ese maestro rural, actualmente bajo arresto, fue errático y en extremo ineficiente; una historia muy cercana en la memoria de la gente, incluso en el interior más crítico e inclinado a la izquierda, a pesar de lo cual Sánchez insiste en que "esta opción representa la verdadera voz de las regiones postergadas". Fujimori, entre tanto, carga con la historia compleja del gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien murió hace dos años tras ser procesado por crímenes de lesa humanidad por las masacres de Barrios Altos y La Cantuta y corrupción. Pero además se le reprocha a la candidata su gestión de los últimos cinco años en el Congreso, que ha votado leyes que beneficiaron económica y legalmente a sus miembros —incluso con delitos flagrantes—, además de impulsar un extraordinario gasto público, frente a lo que ella defiende que "Fuerza Popular ha garantizado la estabilidad institucional que el país necesitaba".En cuanto al perfil ideológico, Keiko Fujimori, al frente de Fuerza Popular, representa la continuidad del modelo económico de libre mercado, la defensa de la Constitución de 1993 y una agenda de derecha conservadora centrada en la seguridad de mano dura. Por el otro lado, Sánchez, exministro del gabinete de Castillo y líder de Juntos por el Perú, levanta una propuesta de izquierda que exige una reforma constitucional profunda, mayor intervención estatal en los recursos estratégicos y la revisión o anulación de los tratados de libre comercio del país."Vengo a votar porque no me queda de otra, la multa es alta y hay que cumplir", comentaba a la prensa local, visiblemente fastidiada, María Elena Torres, una comerciante de 45 años, mientras esperaba su turno en un colegio de San Juan de Lurigancho. "Ninguno me representa. Sentimos que estamos atrapados en el mismo círculo vicioso desde hace diez años. Gane quien gane, mañana todo seguirá igual de caro y peligroso".El interiorMientras la capital votaba con la mirada puesta en las pantallas de televisión, en el interior del país el panorama adquiría otros matices. En el sur minero, históricamente contestatario y esquivo al fujimorismo, las regiones de Puno, Cusco y Arequipa iniciaron sus jornadas con fuerza. En Puno, el ambiente era de estricta vigilancia ciudadana; los dirigentes locales ya advertían que vigilarían voto a voto frente a cualquier sombra de irregularidad. Para estas regiones, la candidatura de Sánchez representa una última carta de representación frente al centralismo de la capital, mientras que el rechazo a Fujimori se mantiene como un bastión casi inquebrantable.En contraste, el norte del país, tradicionalmente más inclinado al ala conservadora, mostraba un ritmo diferente. Ciudades como Piura y Trujillo registraron una apertura de mesas algo más lenta debido a la demora de algunos miembros de mesa, pero el flujo de votantes se normalizó hacia el mediodía. En estas zonas, el discurso del libre mercado y el orden cala con mayor facilidad ante el temor de una crisis económica similar a la de otros países de la región.
Arrancó en calma la elección más polarizada de Perú que decidirá entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez
Ambos candidatos están en un empate técnico según las encuestas que dan ligeras diferencias a uno y otro.El cierre de las urnas será a las 17 local, dos horas más tarde en Argentina y se espera que una hora después se tengan datos de conteo rápido











