Un entierro compartido junto a una catedral de Opole ha abierto una incógnita sobre dos mujeres que vivieron hace unos 800 años. El análisis genético ha confirmado que ambas fueron enterradas en la misma tumba y que no tenían parentesco cercano. La sepultura apareció junto al templo de la Exaltación de la Santa Cruz y ha situado el caso entre los hallazgos más comentados de la arqueología medieval polaca reciente.

El estudio situó el caso entre los primeros confirmados

El estudio, publicado en el Journal of Archaeological Science: Reports y recogido por Live Science, sitúa el hallazgo como la primera sepultura doble medieval de personas del mismo sexo confirmada mediante genética en Polonia, aunque los investigadores evitan extraer conclusiones rápidas sobre la relación entre las dos mujeres. La cuestión central no gira ya alrededor de su identidad biológica, sino sobre el motivo por el que compartieron una misma tumba en un lugar reservado a personas de posición destacada dentro de la comunidad.

Las interpretaciones más inmediatas han quedado en segundo plano tras conocerse los resultados. Muchas sepulturas dobles de adultos suelen asociarse a matrimonios, aunque este caso presenta rasgos que obligan a mirar más allá de esa idea. Las mujeres fueron enterradas junto a los muros de la catedral, una ubicación reservada habitualmente a reyes o figuras relevantes de ámbito local. Además, los investigadores no encontraron señales de rituales destinados a apartar a personas consideradas peligrosas tras la muerte, una práctica documentada en otros enterramientos medievales.