Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se encuentran cara a cara frente al Palacio de Gobierno de Perú, con la bandera nacional ondeando, en esta ilustración en acuarela que captura un momento político. (Imagen Ilustrativa Infobae)Este domingo 7 de junio de 2026, más de 27 millones de peruanos acuden a las urnas para elegir entre dos candidatos que representan proyectos de país radicalmente distintos: la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú. Uno de los dos gobernará el Perú entre 2026 y 2031, en un país que ha tenido ocho presidentes en la última década y que llega a este balotaje con una economía estable pero una institucionalidad debilitada.Keiko Sofía Fujimori Higuchi, de 51 años, disputa la presidencia por cuarta vez consecutiva. En 2011 perdió ante el izquierdista Ollanta Humala; en 2016, ante el derechista Pedro Pablo Kuczynski, por apenas 40.000 votos; en 2021, ante el izquierdista Pedro Castillo, también por un margen mínimo. En las dos últimas derrotas no reconoció inicialmente los resultados y denunció fraude, acusación que nunca respaldó con pruebas y que mantiene hasta hoy.PUBLICIDADEsta campaña presenta diferencias sustanciales respecto a las anteriores. Fujimori llega sin Alberto Fujimori, su padre y expresidente (1990-2000), fallecido en septiembre de 2024, cuya figura fue durante años el principal activo y el mayor pasivo de su candidatura. Llega también sin Mark Vito Villanella, el estadounidense del que se divorció en 2022 y padre de sus dos hijas. Y llega, sobre todo, sin el juicio por lavado de activos que durante casi una década la llevó a prisión preventiva en tres ocasiones y acumuló más de 500 días de detención: en enero de 2026, el Poder Judicial archivó los cargos en cumplimiento de una sentencia del Tribunal Constitucional que determinó que los aportes de campaña anteriores a 2016 no podían calificarse como lavado de activos.Hija del expresidente y primera dama de la Nación a los 19 años tras la separación de sus padres, Fujimori construyó su carrera política desde el Congreso, donde fue elegida en 2006 con 602.869 votos, la mayor votación individual de una legisladora hasta ese momento. En 2009 fundó Fuerza Popular, partido que lidera hasta hoy.PUBLICIDADSu plan de gobierno, denominado “Perú con Orden”, tiene tres ejes: seguridad, economía y desarrollo social. En seguridad propone la creación de Centros de Comando y Videovigilancia en las 24 regiones, el despliegue de 1.000 patrulleros inteligentes y 10.000 cámaras, la construcción de cuatro mega penales bajo administración temporal de las Fuerzas Armadas y la ampliación de las Unidades de Flagrancia Express. En economía plantea reducir el déficit fiscal al 1% del PBI hacia 2031 y atraer entre USD 5.000 y 7.000 millones anuales de inversión privada. En lo social fija reducir la pobreza al 15% en cinco años y construir 3.000 colegios.En el cierre de campaña, realizado en los exteriores del Estadio Monumental, Fujimori prometió gobernar únicamente por un mandato de cinco años, sin buscar reelección inmediata —que la Constitución prohíbe— y se presentó como la candidata de la “reconciliación nacional”. “Esta elección nos va a permitir elegir el rumbo: si es que queremos avanzar en unidad o retroceder y quedarnos atrapados en el odio, el insulto y la venganza”, señaló ante sus seguidores.PUBLICIDADFujimori se defiende de las acusaciones de haber gobernado el país “indirectamente” a través de su bancada en el Congreso y niega haber contribuido a la inestabilidad política que llevó al Perú a tener ocho presidentes en diez años, aunque los votos del fujimorismo participaron en la mayoría de las destituciones presidenciales de esa década.En esta campaña contó con el respaldo de Álvaro Vargas Llosa, hijo del escritor Mario Vargas Llosa —quien derrotó a Alberto Fujimori en la primera vuelta de 1990 y fue un férreo antifujimorista hasta 2021—, y del ultraderechista Rafael López Aliaga, quien quedó fuera del balotaje por apenas 21.000 votos respecto a Sánchez.PUBLICIDADPeruvian presidential candidate Keiko Fujimori gestures during her closing campaign ahead of the June 7 runoff election against Roberto Sanchez, in Lima, Peru, June 4, 2026. REUTERS/Angela PonceRoberto Helbert Sánchez Palomino, de 57 años, llega a esta segunda vuelta como el candidato que el encarcelado expresidente Pedro Castillo eligió para competir en su nombre. Castillo —condenado a 11 años y 5 meses de prisión por conspiración para la rebelión tras su fallido intento de disolver el Congreso en diciembre de 2022— lo respaldó públicamente desde la cárcel. Sánchez, a su vez, defiende la libertad del expresidente, a quien considera un preso político.Nacido el 3 de febrero de 1969 en Huaral, provincia agrícola a unos 75 kilómetros al norte de Lima, Sánchez es hijo de migrantes de la sierra andina. Estudió psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y tiene una maestría en Políticas Sociales por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Antes de ingresar a la política pasó por el seminario y trabajó como psicoterapeuta individual y grupal durante la década de 1990.PUBLICIDADSu trayectoria política comenzó en el Partido Humanista del exministro Yehude Simón, quien lo acusó de “traidor” al haberle arrebatado la conducción del partido desde 2017, cuando lo rebautizó como Juntos por el Perú. Trabajó como gerente en las municipalidades de Huaura, Huaral y San Borja, fue elegido congresista en 2021 y ese mismo año el presidente Castillo lo nombró ministro de Comercio Exterior y Turismo, cargo que ocupó durante todo el mandato del expresidente como uno de sus funcionarios más estables.Cuando Castillo intentó disolver el Congreso en diciembre de 2022, Sánchez renunció horas antes del anuncio y se abstuvo de votar la moción de vacancia que terminó destituyendo al presidente. Esa postura ambigua lo separó del naufragio político inmediato sin romper con la base electoral castillista.PUBLICIDADSu marca de campaña fue el sombrero chotano, el mismo que usaba Castillo en sus mítines, convertido en señal de continuidad política. Sánchez incorporó en sus listas electorales a los etnocaceristas, la corriente liderada por el ultranacionalista Antauro Humala, hermano del expresidente Ollanta Humala, quien salió de la cárcel en 2022 tras 17 años preso por el Andahuaylazo, una sublevación militar en 2005 que dejó cinco policías muertos. Sánchez dijo no compartir las ideas de Antauro —que incluyen fusilar a expresidentes condenados por corrupción e ir a la guerra con Chile— pero la alianza generó controversia en sectores de la izquierda democrática.En el tramo final de campaña, Sánchez moderó su discurso económico. Nombró como asesor principal a Pedro Francke, exministro de Economía de Castillo considerado menos radical, quien se apresuró a calmar a los inversionistas asegurando que Sánchez respetaría los contratos mineros y la independencia del banco central. “Poner los pies en la tierra significa dejar de soñar. Insistir en algo inviable no tiene sentido”, declaró el propio candidato a periodistas.PUBLICIDADSin embargo, mantuvo su propuesta de convocar un referéndum para reemplazar la Constitución de 1993, que su programa califica como el producto de un “autogolpe” de Alberto Fujimori. “El modelo económico concentra la riqueza en unos pocos mientras deja a la mayoría en la precariedad. Por eso el Estado debe recuperar un papel activo en la economía”, señaló su plan de gobierno de segunda vuelta.Sánchez también propone diversificar las relaciones internacionales del Perú, con especial interés en el bloque BRICS, y planteó un impuesto a las ganancias “extraordinarias” del sector minero. En materia social, defiende el aborto en casos de violación —postura contraria a la de Fujimori, que se opone a esa excepción— y votó a favor de la unión civil durante su paso por el Congreso.PUBLICIDADAfronta, además, cuestionamientos judiciales: la Fiscalía solicitó en enero de 2026 cinco años y cuatro meses de prisión en su contra por presunto falseamiento de información sobre aportes a su partido entre 2018 y 2020.Peruvian presidential candidate Roberto Sanchez addresses the media ahead of the June 7 runoff election against Keiko Fujimori, in Lima, Peru, June 5, 2026. REUTERS/Angela PonceEn caso de ganar, Sánchez enfrentará un Congreso donde los partidos de derecha lograron mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados en las elecciones de abril. Anticipó que, si la obstrucción parlamentaria impide gobernar, ha acordado con sus candidatas a vicepresidentas renunciar en bloque y convocar elecciones extraordinarias, en lugar de perpetuar la inestabilidad. “Si la obstrucción sigue siendo el derrotero, hemos resuelto renunciar y llamar a elecciones generales”, declaró.Fotografía compuesta con el candidato izquierdista peruano Roberto Sánchez y a la aspirante derechista Keiko Fujimori durrante un debate televisado en Lima, Perú. 31 mayo 2026. REUTERS/Alessandro CinqueFujimori, por su parte, prometió respetar el resultado del domingo y exhortó a sus seguidores a gobernar “más allá de las diferencias”. Sánchez hizo lo propio e instó a Fujimori a respetar los resultados, en referencia a la crisis postelectoral de 2021.
Keiko Fujimori y Roberto Sánchez: los perfiles de los dos candidatos que definen quién gobernará el Perú hasta 2031
Keiko Fujimori, de 51 años, busca la presidencia por cuarta vez tras perder tres balotajes consecutivos. Roberto Sánchez, de 57, llega como representante del encarcelado expresidente Pedro Castillo. Este domingo 7 de junio, más de 27 millones de peruanos definen cuál de los dos gobernará el país entre 2026 y 2031
Perú vota el 7 de junio entre Keiko Fujimori (derecha) y Roberto Sánchez (izquierda), en país con 8 presidentes en una década. La elección entre proyectos económicos opuestos define estabilidad institucional y previsibilidad regulatoria para inversores durante los próximos cinco años.













