Los envites de Emiliano García-Page contra el Gobierno de Pedro Sánchez están a punto de colmar el vaso de la paciencia de la cúpula del PSOE. Así lo indican fuentes de la Ejecutiva después de los mensajes que ha lanzado el presidente de Castilla-La Mancha en plena tempestad por los casos de corrupción que circundan a Moncloa y al partido mayoritario del Ejecutivo. Mientras los paladines de Sánchez, como Óscar Puente, deslizan que hay poderes del Estado que quieren "derribar gobiernos", García-Page hizo justo lo contrario y dio su "apoyo cerrado" al poder judicial, la Fiscalía, las fuerzas armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional. Ese "apoyo cerrado" del barón crítico a aquellos que "sufren un ataque simple y llanamente por hacer su trabajo" no ha sentado bien en Ferraz. Lo dijo el pasado domingo en la celebración institucional del Día de Castilla-La Mancha después del estallido de la investigación que vincula a José Luis Rodríguez Zapatero al cobro de comisiones y el registro que la Unidad Central Operativa (UCO) del instituto armado practicó en la sede federal del partido por el caso Leire Díez. "Van a salir más cosas, nada va a ir a mejor", apuntó entonces García-Page, que volvió a defender la necesidad de convocar elecciones. El enfado en el entorno de Sánchez con el presidente de Castilla-La Mancha tuvo su eco precisamente en el desayuno informativo que el barón socialista protagonizó en la capital el miércoles. Al acto organizado por Europa Press no acudió ningún referente de la Ejecutiva federal y tampoco ningún ministro del Gobierno, como suele ser habitual en esos casos. Sólo el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, se dejó ver en el hotel de Madrid donde se celebró el evento. En la dirección socialista están acostumbrados a las críticas de García-Page, pero en un momento tan crítico como el actual, el mosqueo se ha intensificado. "Sí, pero ya está bien", espetan fuentes del círculo del presidente cuando se les pregunta por la redundancia del barón castellano-manchego, que es uno de los únicos cuatro presidentes autonómicos con carne socialista. Los otros tres son el asturiano Adrián Barbón, la navarra María Chivite y el catalán Salvador Illa, que tienen actitudes completamente distintas a las de su compañero. El presidente de la Generalitat, de hecho, se ha erigido como contrapunto de García-Page en calidad de barón totalmente alineado con el sanchismo. "Ante lo que ha pasado estos últimos días, nuestros valores, nuestra convicción socialista, significa respetar la justicia. No tenemos ningún miedo a la justicia, y eso significa también pedir respeto por el Estado de Derecho y la presunción de inocencia", dijo en la Fiesta de la Rosa de la localidad tarraconense de Constantí. "Nosotros al lado del presidente Pedro Sánchez", dijo el presidente catalán, donde definió al Gobierno actual como "referente moral y de dignidad" para el mundo y para Europa. Los socialistas, expresó, son gente que "va de cara y no se esconde". "Ni nos doblamos ni nos rendimos", añadió en una alusión que recuerda a aquel "antes partía que doblá" de la exministra andaluza Magdalena Álvarez, que también fue objeto de duras críticas por parte de la derecha en su momento. En la cúpula socialista recuerdan que García-Page no las tiene todas consigo para revalidar el mandato en las autonómicas de mayo de 2027. "Allí solo entran tres partidos y Vox está muy fuerte", indican estas fuentes en alusión a las peculiares características del sistema electoral castellano-manchego que diseñó la popular María Dolores de Cospedal. El PSOE necesita mayoría absoluta para mantener el gobierno en Toledo, ya que en las actuales circunstancias no se atisba la posibilidad de que el tercer partido de las Cortes de Castilla-La Mancha pueda ser una fuerza de izquierdas. Lo que no está claro es dónde puede llevar el descontento en Moncloa y Ferraz con García-Page, qué consecuencias puede tener más allá de explicitar el enfado. En el PSOE es imposible que la dirección nacional pueda dar un golpe de mano para acallar la voz crítica del castellano-manchego. No se mueve el sillón de un dirigente mientras está en el poder, como demostró lo ocurrido con Susana Díaz, que no fue defenestrada hasta que no perdió la Junta. Y mucho menos ante la sequía de referentes institucionales que sufre el PSOE. En el desayuno informativo de Europa Press, el barón crítico volvió a reclamar a Sánchez que se presente a una cuestión de confianza y puso en duda la efectividad de hacer pensar a la sociedad que hay una teoría de la conspiración. "Eso no salva a nadie de la cárcel", dijo el presidente de Castilla-La Mancha, que es uno de los dirigentes que se ha mostrado a favor de separar la convocatoria de generales de las municipales y autonómicas de finales de mayo de 2027. "No puede ser que termine hundiéndose toda la infantería para que exista el cuartel general", dijo hace unos meses el mandatario autonómico. En el PSOE hay quien piensa que este tipo de diatribas pueden incluso "reforzar" a Pedro Sánchez, sobre todo con el modelo de partido instaurado por el jefe del Ejecutivo desde que ganó las primarias de 2017. Fuentes socialistas indican que las críticas de García-Page solidifican el apoyo de la militancia al secretario general, incluso en este momento en el que los casos de corrupción lo tienen contra las cuerdas. Los envites de Emiliano García-Page contra el Gobierno de Pedro Sánchez están a punto de colmar el vaso de la paciencia de la cúpula del PSOE. Así lo indican fuentes de la Ejecutiva después de los mensajes que ha lanzado el presidente de Castilla-La Mancha en plena tempestad por los casos de corrupción que circundan a Moncloa y al partido mayoritario del Ejecutivo. Mientras los paladines de Sánchez, como Óscar Puente, deslizan que hay poderes del Estado que quieren "derribar gobiernos", García-Page hizo justo lo contrario y dio su "apoyo cerrado" al poder judicial, la Fiscalía, las fuerzas armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional.