Quedan pocas semanas para que llegue oficialmente el verano y, con el calor dejándose notar, vuelve la fiebre por las piscinas. En ciudades del interior, como Madrid o Toledo, a falta de una, lo más cotizado es un amigo con piscina. Los que no pueden recurrir a ninguna de estas dos opciones tienen una última alternativa para huir del bullicio de las instalaciones municipales: alquilarle una a un particular.PublicidadCada vez están más de moda las plataformas que permiten a usuarios con este tipo de infraestructuras rentabilizarlas cuando no van a hacer uso de ellas. ¿Cómo funciona? Igual que una página web de hoteles o restaurantes. Lo más habitual es reservar el espacio por horas y el precio suele rondar los 30 euros por persona. A esta cantidad se le pueden sumar gastos extra, como la limpieza o un plus por temporada alta.El aforo, las condiciones de uso y el recinto que se puede disfrutar los decide el dueño. Por ejemplo, un usuario oferta a pocos kilómetros de la capital un jardín equipado con barbacoa, paellera, horno de leña, trampolín, portería de fútbol… "Ideal para fiestas y cumpleaños", dice la descripción. En función del alojamiento, puede servir para otra serie de eventos, como bautizos, sesiones de fotografía o, incluso, bodas.Un anuncio en el campo de golf de El Masnou resume muy bien las posibilidades de este negocio: "A solo diez minutos de Platja d'Aro, donde la tranquilidad, las vistas y la armonía crean una experiencia incomparable. Es perfecto, no solo para celebraciones, sino también para retiros de crecimiento personal, yoga, meditación, sesiones de coaching y encuentros espirituales".Hilary Marmol, directora de Comunicación de alquilerdepiscinas.com, explica a Público que aunque la tipología es variada, el perfil rey en este sector son los chalets independientes o las fincas con piscina privada. Los arrendatarios suelen buscar "privacidad, exclusividad y flexibilidad", por lo que lo más demandado son lugares amplios y retirados de las grandes urbes.PublicidadUn negocio más que rentablePor el lado contrario, el objetivo de los propietarios es sacar algo de partido a un espacio que puede estar en desuso parte de la temporada de verano y que, además, tiene un alto coste de mantenimiento. Con estas transacciones, los dueños pueden llegar a embolsarse entre 5.000 y 20.000 euros por trimestre, según datos de Cocopool, la empresa de mayor alcance que opera en España. Todo depende del número de días que se oferte, sus dimensiones, la ubicación…"Para el propietario es muy rentable; el desgaste de la vivienda interior es mínimo y tiene una ventaja regulatoria brutal: para el alquiler de piscinas privadas no se exige licencia turística, lo que elimina la burocracia pesada del modelo Airbnb", asegura Marmol.Aunque el funcionamiento de reserva es similar al de este tipo de webs digitales, la directora de comunicación defiende que su forma de actuar "se distancia por completo" del de estas multinacionales: "Nosotros somos una plataforma innovadora que rompe con las comisiones abusivas para dar paso a una gestión directa de tú a tú".PublicidadPor su parte, desde el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda recuerdan que, aunque sean puntuales, este tipo de alquileres –que recuerdan a, por ejemplo, el de los balcones durante los Sanfermines o Semana Santa– deben tributar y están sujetos a IVA. "Se les considera empresarios y tienen que hacer un alta en el censo como arrendadores de negocio por el tiempo que vayan a ejercer esa actividad. Y tendrán, por supuesto, que presentar la declaración de IVA", explica José María Mollinedo, miembro de este sindicato.El país de las piscinasEl gran motor de este nuevo formato empresarial se encuentra en las grandes áreas metropolitanas y en sus periferias. Según afirman desde alquilerdepiscinas.com, Madrid y Barcelona son las regiones que más volumen de reservas captan, por la falta de costa cercana. Le siguen en el ranking Andalucía y el País Valencià, donde el clima acompaña durante un período más extendido: las solicitudes empiezan a llegar en mayo y se prolongan hasta entrado octubre.En Cocopool, también centrada en este nicho, coinciden estas regiones como las más demandadas. A pesar de ello, es más que evidente que la moda está llegando al norte. Donde más éxito está teniendo en esta otra mitad peninsular es en Galicia, con más de una veintena de ubicaciones disponibles. Pontevedra y Vigo concentran la mayoría."El crecimiento es exponencial porque se ha normalizado por completo este modelo de ocio privado", cuenta Marmol. Cree la directiva que en España hay negocio de sobra. Aunque no hay cifras oficiales, un estudio de la Asociación Española de Profesionales del Sector de la Piscina (ASOFAP) sitúa al país como el segundo con mayor número de piletas de Europa y el cuarto a nivel mundial.En total, hay más de 1,3 millones de piscinas, según los últimos datos del Catastro (no incluyen datos de Navarra y País Vasco). Aproximadamente, existe una por cada 30 habitantes. El problema es que la mayoría se encuentran infrautilizadas y apenas dan servicio a un núcleo familiar. Otro puñado forman parte de urbanizaciones, hoteles o gimnasios.Elvira Jiménez, una de las portavoces de Greenpeace en España, sostiene que, al margen de que sea una cosa puntual, la existencia de estas plataformas en las que la gente busca un poco de alivio del calor "demuestra que hay deficiencias". "Los ciudadanos necesitan refugios climáticos y no los encuentran. Sabemos que hay lugares, como Madrid o Zaragoza, donde hay un gran déficit de piscinas municipales o donde los requisitos de acceso son muy complejos. En este sentido, el surgimiento de alternativas privadas debería ser una llamada de atención", comenta.La activista, además, insiste en que, aunque este año la sequía ha mejorado, estas cifras pueden servir para poner encima de la mesa el problema del estrés hídrico y el cambio climático. El calor no va a remitir y, con el tiempo, iremos hacia climas más extremos. "Tenemos que pensar cómo adaptar los espacios urbanos, donde las temperaturas son más altas y hay un elevado riesgo para la salud. Tiene que haber espacios gratuitos donde pasar las olas de calor", sostiene.PublicidadEn ciudades como Madrid hay un total de 25 piscinas municipales para más de 3,5 millones de ciudadanos. La escasez de estas infraestructuras, especialmente en los distritos más desfavorecidos o en los barrios de nueva construcción, es una crítica recurrente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de la Comunidad de Madrid. La situación es similar en Sevilla, con cuatro piscinas para más de 700.000 habitantes; o en València, con ocho para 850.000.