Al cumplir Clint Eastwood 96 años el 31 de mayo, varios medios estadounidenses bucearon en declaraciones de su entorno, y encontraron una entrevista a su hijo Kyle, músico y compositor de jazz, realizada por France 3 a finales del pasado noviembre. En ella, hablaba sobre su padre y afirmaba guardar “muchos recuerdos entrañables de haber trabajado con él”. Y añadía: “Ahora está jubilado, tiene 95 años. Pero tuve la gran fortuna de poder colaborar con él en varias películas”. De repente, el mundo descubría que, tras Jurado Nº2, no habrá más películas de Eastwood. Clint había colgado las pistolas.Si la última secuencia de la carrera de Eastwood va a ser la que cierra Jurado Nº2, hay que reconocer que remata su filmografía por todo lo alto. Y con una clase maestra de cine, en la que honra a Sergio Leone, el director que hizo de él una estrella y que le marcó una impronta sobre cómo componer planos y crear tensión. En esa última secuencia, sin desvelar la trama de la película, la mirada final de sorpresa y terror de Nicholas Hoult al abrir la puerta de su casa y encontrarse con el rostro de la determinación de la fiscal que encarna Toni Colette es un prodigio de golpe postrero. Eastwood les filma en plano y contraplano con zoom a cada uno de ellos y situados en distintos lados —no centrados— de la pantalla. Leone estaría orgulloso.Aunque en 2024 Eastwood (San Francisco, 1930) no promocionó el estreno de su thriller, en The Hollywood Reporter aseguraban que no sería su última película, sino que estaba buscando un guion que supusiera su gran despedida. Pero en su camino se ha cruzado David Zaslav, el actual consejero delegado de Warner, el ejecutivo que quedará para los libros de historia como el tipo que despiezó y malvendió un estudio de Hollywood. Zaslav llegó a su cargo justo con el estreno de Cry Macho (2021), el último trabajo en el que Eastwood actuó y dirigió. Costó 33 millones de dólares, recaudó algo más de 16 millones, recibió malas críticas: Zaslav le puso una cruz. Desde hace medio siglo y 40 películas, Warner ha sido la casa de Eastwood. Hasta el punto de que en Clint Eastwood. La biografía (Lumen), Patrick McGilligan le describe como un hombre tan tacaño, que cada año exigía un pavo congelado a Warner para regalárselo a su madre —hasta que falleció a los 97 años— en Acción de Gracias... y se le enviaba en jet privado. Desencuentros con WarnerEastwood y Warner se han beneficiado de décadas de taquillazos y éxitos entre la crítica. David Zaslav, en cambio, sintió que no le debía nada, y decidió que Jurado Nº2 se estrenaría directamente en su plataforma HBO Max. No pudo parar su rodaje, porque había un contrato firmado por los anteriores directivos que además aseguraba un estreno en cines. Así que el nuevo CEO mandó lanzarla solo en 50 salas, para así arrinconarla; no se incluyó en la carrera a los Oscar, y ni el éxito en esos cines, ni el de su lanzamiento en Europa ni entre los críticos mundiales le hicieron cambiar de opinión a Zaslav. Puede que por ello Eastwood decidiera no hacer promoción. Y puede que el cineasta, a sus 96 años, haya decidido que en este Hollywood no merece la pena pelearse y malgastar su energía.Por lo que cuentan quienes le rodean, Eastwood se encuentra bien de salud. Cuando cumplió 90 años, en el confinamiento, un vídeo familiar en redes le mostró mayor, pero con su perenne mirada socarrona. Aun así, ha dirigido posteriormente dos películas y protagonizado una. Su última fotografía en público es de marzo de 2024, en un acto del Wildlife Conservation Network, en Carmel-by-the-Sea, el pueblo del que fue alcalde dos años (1986-1988), con la etóloga ya fallecida Jane Goodall.Puede que el secreto de su longevidad radique, como en Harrison Ford, en que la fama le llegó tarde, cuando con 30 años protagonizó la serie de televisión Rawhide, en la que inició su cabalgada por el wéstern. Con todo, tuvo que viajar a Europa, a Almería, para hacerse un nombre en el cine con un personaje que no tenía nombre, el del hombre del poncho de la trilogía de Leone Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Si Leone fue su padre europeo, Don Siegel fue su madre estadounidense. Con él logró su primer taquillazo en EE UU con el wéstern La jungla humana (1969), y con Siegel creó la mítica saga de Harry El Sucio, cuya primera entrega en 1971 coincidió con el debut en la dirección de Eastwood: Escalofrío en la noche. Cuatro años después fundó Malpaso, su propia productora.Fuera de Hollywood, Eastwood es un icono. McGilligan contaba a EL PAÍS: “Eastwood ha batallado duro por controlar su imagen. Es falso eso de que no da entrevistas: hay centenares, pero poquísimas veces con un periodista escéptico. Es un supervendedor de sí mismo, de su imagen y de su cine. Se ha convertido en una personificación de EE UU, y no siempre de sus mejores cualidades”.En cambio, dentro de la industria, solo sus actores hablan bien de él. Por varios motivos: porque rueda muy rápido, en una o dos tomas y sin gritar ni decir “¡acción!”. Lo absorbió de sus siete temporadas de Rawhide rodeado de caballos, que al mínimo chillido se encabritaban y no soportaban tiempos de espera. McGilligan apuntaba: “Nunca ha escrito nada y rueda con lo que le cae en las manos, jamás revisa un libreto. No guía a los actores, le suele valer la primera toma y todo lo rodado suele estar en pantalla. No me parece que esos sean los mimbres de un genio del cine. Me interesa más como actor-auteur que como director, pero en esa faceta crece día a día”. Por contra, Shawn Levy (autor de otra gran biografía, la de Paul Newman) publicó el año pasado Clint: The Man And The Movies, en la que defendía la singularidad de este creador: “Nadie desde la llegada del cine sonoro ha tenido tanto éxito ni ha perdurado tanto tiempo como estrella mundial y director de renombre internacional”.En cambio, la vida de Eastwood está repleta de compañeros artísticos traicionados, exesposas dolidas —curiosa su costumbre de que sus parejas actrices interpretaran a prostitutas en sus películas— y una biografía, la previa a su estrellato, completamente inventada.Todo eso ha quedado atrás por su longevidad y su maña como cineasta. A. O. Scott, crítico de cine durante décadas en The New York Times, lo definió así: “Es como si John Ford fuera también John Wayne, o como si Tom Cruise tuviera un papel secundario como Steven Spielberg”.Su última novia, Christina Sandera, falleció en 2024 a los 61 años. Se supone, porque en su entorno nadie ha dicho nada, que Eastwood pasó su 96 cumpleaños en su rancho en Carmel con algunos de sus ocho hijos (de seis parejas distintas). De sus vástagos, Scott y Francesca luchan por hacerse su hueco como intérpretes en Hollywood. Complicado: por altura —1,92 metros—, por talento, por larguísima carrera y por fama, la figura de Clint Eastwood ha devenido en leyenda.